Yo no sé si el problema es mío, que no me sé explicar del todo bien o es que mi jefe o director no me entiende porque vive, como persona que tiene la vida más que resuelta ya, en una dimensión lejana a la de la dura vida real actual.
Yo le digo que no le veo futuro a esto, que estoy pensando en echar mano de otras posibles opciones para tener no solo una salida a la que jugarme todo mi futuro laboral-profesional. Creo que lo sensato, en los tiempos que corren, es eso. Y él que no, que tengo una imagen totalmente distorsionada de la realidad española, que él ve brotes verdes no sé dónde -ignoro si fuma cosas no legales-, que opositar es complicadísimo y cuando te suspenden y tienes que presentarte otro año y otro y otro te desanima una barbaridad, etc., etc.
Pero yo le digo que, al menos, amaneces todos los días sabiendo el objetivo que persigues, lo consigas dentro de uno o de diez años. Sabes qué objetivo tienes -estudiar este tema para presentarme a tal oposición- y por qué haces lo que haces y por qué te levantas todas las mañanas. Mi actual dedicación sin embargo, cuando yo mismo me pregunto para qué o en caso de que me lo pregunten los demás, no me permite ofrecer respuesta alguna. Y esa sensación de no saber por qué estoy en el mundo, cuál es mi función aquí, para qué he sido llamado, etc., etc., es sencillamente horrible y muy desazonadora. Y es que todo el futuro está en manos de la incertidumbre, de pedir becas -que nadie te garantiza que te vayan a dar-, de ir de acá para allá pidiendo limosna a cambio de matarte a trabajar y a viajar por el mundo para no saber nunca si vamos a poder acabar en la Universidad o si tendremos que terminar con más de cuarenta años sin saber dónde narices meternos para sobrevivir. El Burger King no sirve como salida porque ahí solo buscan veinteañeros. Y eso, amigos, es muy duro.
Porque, como bien ha sabido retratar el genial Forges en esta viñeta, lo único que se nos promete a los jóvenes investigadores de las Españas es un plan de I + D + bP o, en su defecto, de I + D + hP. Vean, tiene su gracia:

Y si no te gusta, te jodes. O te vas por donde has venido y a otra cosa, mariposa. Eso es investigar en España, no esa imagen romántica -del siglo XIX, no se me confundan- que se tiene del gremio. Yo, lo siento, pero creo que aun soy muy joven como para poder buscar otras salidas, estudiar una oposición o hacer lo que sea. Porque lo que me da pánico es verme con treinta y muchos años o incluso cuarenta y preguntarme entonces qué hacer con mi vida y qué hago aun en casa de papá y mamá -en caso de que aun vivan, crucemos los dedos-. Que el déficit del Estado, que esa es otra -menuda la que nos espera en los próximos años a los que a esto nos intentamos dedicar-, no está como para ir dando becas a trote y moche. Yo lo entiendo y voy a actuar en consecuencia. Y si estoy desenfocado, como dice mi profesor, ya tendré ocasión de ir al oculista a hacerme un chequeo si veo que tampoco me funciona esta decisión.
PD: Por cierto, veo que me comenta menos gente, hay a quienes echo en falta. No sé si será porque estamos todos muy liados, que puede ser, o por los cambios a los que se ha visto sometido este blog, que siguen "descolocando" algunas cosas. Al principio, por un error mío, no se podía poner comentarios. Ahora ya sí. Pero ayer vi que la pestaña -o como se llame- para acceder a escribir un comentario ya no está al terminar cada entrada, sino arriba, justo después del título de éstas. Lo digo por si hubiese alguien en la sala un poco perdido por tanto cambio.
Espero veros a todos por aquí, aunque imagino que eso irá por rachas. Como todo, rachas mejores y otras peores.