Verdaderamente, España necesita un cambio pues, visto lo visto, las pasadas elecciones no van a traer más que más de lo mismo.
Un país, digo yo, donde listas con personajes imputados por la justicia por supuesta comisión de ciertos delitos no solo ganan, sino que barren al resto de partidos e, incluso, reciben más votos y apoyo que en la pasada edición de las elecciones, muestra que nuestro concepto de la democracia -como electores y como elegibles- y del respeto a ésta y a las instituciones representativas es escaso, por no decir nulo o subterráneo. Y cuando se tolera o se permite que ocurran este tipo de cosas en democracia, tan graves realmente, puede decirse perfectamente que el sistema está enfermo, que son pocos los que votan con sentido de la responsabilidad, tratando de alejar la corrupción de las instituciones y castigándola, y que se limitan a votar en masa a su partido, haga lo que haga, diga lo que diga, para imponerse a la opción contraria, para aplastarla.
El electorado, tal y como ha quedado demostrado, o al menos cierto electorado, no tiene ninguna pega al respecto, no le importan las imputaciones, ni considera que hay que esperar a que la justicia diga o aclare algo. Esto es inaudito. Que esa es otra. Esperar a que la justicia se acabe pronunciando, se deslíe, decida si procesar antes a los jueces que a los supuestos delincuentes y que se deje a éstos presentarse a alcaldes, concejales y presidentes de Comunidades Autónomas como si tal cosa. Si el propio sistema no se articula de forma que sea creíble y que funcione para salvaguardar siempre la salud democrática, ¿qué demonios se van a exigir a sí mismos los ciudadanos? Pues nada. Éstos se limitan a renegar, a quejarse de los chorizos y de los siete sueldos que cobran algunos pero, después, los respaldan. Y yo me hago cruces. Ya no sabes si es un problema de necedad generalizada, de pasotismo, de revancha al precio que sea, de escasa educación democrática...
Que la debacle del PSOE era esperada e, incluso, explicable, es harina de otro costal. No digo que sea una maravilla de opción, ni que no tenga culpa en la situación actual, por mucho que no creo que, a partir de que los nuevos cargos tomen posesión, especialmente los del PP, nos lloverán los puestos de trabajo. Dirán que hay que esperar a desalojar La Moncloa. Y cuando La Moncloa esté desalojada, ya no sé lo que será. Desalojo que está más que claro, atendiendo a la fuerza urbana del voto que el Partido Popular ha tenido en estas elecciones.
No puedo estar contento después de este proceso electoral, de ver los resultados obtenidos. Creo que es evidente que España necesita un cambio pero no el cambio que pronosticó el PP durante la pasada campaña electoral que aun, por cierto, no sé cuál es porque bien se encargan de no revelar las políticas económicas que quieren desarrollar. Hay sospechas, no obstante. Su admiración reconocida por el inglés Cameron que, como les de por imitarlo a partir del año que viene desde La Moncloa, nos vamos a enterar de lo que vale un peine.
Un cambio en las formas, en los modos de hacer política, en hacer desaparecer la zafiedad, el descaro, la sinvergonzonería, el choriceo y el aprovechamiento lucrativo que, cada vez más, vemos que parecen ser las únicas razones para meterse en política. Un cambio en la educación ciudadana, que sepa lo que es la democracia y lo que eso supone y que trate de ahuyentar a todo aquel que huela a negocio, a chanchullo, a choriceo. Una justicia más rápida, mejor articulada, que no consienta que supuestos mangantes se perpetúen en el poder, se presenten una y otra vez y sigan llevándoselo muerto. Unos políticos conscientes de que lo que hacen es prestar un servicio público y honrado, o que debería serlo. Y muchas más cosas...
Pero me da que aquello que decían los romanos de nada nuevo bajo el sol está en pleno vigor y lo va a seguir estando. Que a nadie le interesa que esto cambie, ni los ciudadanos quieren implicarse más de la cuenta en jaleos que consideran ajenos ni los políticos quieren perder poder, ver reducidos sus sueldos, despegar el culo de la poltrona cuando tengan que hacerlo o ser más respetuosos con las prácticas democráticas.
Que Dios nos de paciencia.