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Para que no digan ustedes que he cambiado demasiado, voy a volver a mis orígenes contándoles nuevas historias sobre la Comunidad de Propietarios donde la Providencia tuvo a bien enviarme hace ya la friolera de veintiséis años para que cumpliese una misión que solo Él conoce porque yo, por más que pasan los años y que le doy vueltas, no acierto a comprenderla.

Han continuado las trifulcas vecinales, no se vayan a pensar. Han tenido lugar ya dos juicios, de los cuales se ha resuelto uno favorablemente para una de las vecinas; aquella que se supone que tira agua, mocos, desperdicios de las comidas y bolsas de basura con su diverso y pestilente contenido al patio de la del bajo; que taconea por las noches; que cose a máquina a las cinco de la mañana; que toca la trompeta; que espía a la del bajo a través del vaso -yo he hecho la prueba de colocar un vaso en la pared de mi casa que da a la del vecino y he puesto mi oído sobre el vaso y puedo prometer que no se oye un comino, pruébenlo ustedes-; etc. Y eso que está a falta de tres años para los noventa, la buena mujer. Dios quiera que yo me vea con esa vitalidad a los sesenta, no le pido más al Cielo. Estamos a la espera del segundo juicio y de otros que están por celebrarse, que aquí tenemos para rato.

Pero, casualmente, días después de que saliera la sentencia del citado primer juicio, empezaron a aparecer en el portal cacas -excrementos, depositaciones, mierdas, cacafutis, popós, en fin como ustedes prefieran- que parecían ser humanas. Alguien las colocaba justo después de que las señoras de la limpieza terminaran su trabajo y abandonaran el portal para que, sin duda, los demás vecinos pudieramos disfrutar de la agradable presencia -y olor- de semejante presente, una delicia para el olfato y la vista. Al parecer, no sabemos quién, después de su hora All-Bran, decidía compartir con todos nosotros el resultado de la misma, arrojando sus residuos donde mejor le parecía. La primera la dejaron en el interior del ascensor y coincidió con el día en que nos estaban subiendo los muebles de la cocina y los electrodomésticos. Fue divertido sortear la mierda con tal de no subir esos muertos a pulso febril. Las dos siguientes las dejaron en el zaguán de entrada, sin que molestasen demasiado para pasar. Hubo aun otra más, también en el zaguán, pero colocada de tal forma que molestaba para pasar sin pisarla. Así las cosas, una vecina se vio en la obligación de, ayudándose con uno de los testamentos -por la cantidad de hojas que tienen- publicitarios de Media Markt o Saturn -Saturno, como escuché el otro día decir a un hombre-, apartarla de allí. Con tan mala suerte de que, horas después, uno de los perros de un propietario se debió creer que aquel envoltorio era un juguete perruno y se dedicó a restregar el papel y su contenido por todo el rellano. El administrador, avisado por la presidenta, puso dos notas denunciando los hechos y pidiendo la colaboración de los vecinos para delatar al autor de tamaña porquería. Al cabo de quince minutos, los carteles habían desaparecido demostrándose así las pocas ganas que tienen los vecinos de colaborar y de que su portal no parezca un establo. En fin, cada uno tiene lo que quiere.

Al mismo tiempo, durante estos días de mierda -nunca mejor dicho-, alguien se dedicó a meter palillos dentro de las cerraduras de muchos de los buzones, entre ellos el nuestro. Así estamos a la espera de que se haga cargo de los desperfectos el seguro de la Comunidad, o sea que para largo nos lo han fiado. Menos mal que en casa no esperamos recibir nada urgente. Y, a los pocos días, metieron otro palillo en la cerradura de una de las dos puertas del portal; dejando así la otra puerta para que la gente pudiera pasar a sus casas. Lo cual revela que el graciosillo, por llamarlo de alguna manera sin necesidad de proferir insultos en mi blog, fue alguien de dentro del portal, que hace falta tener pocas luces, no me digan. Si no fuese del portal, el gamberro habría roto ambas cerraduras y nos habría jodido bien a todos. Pero, claro, el gamberro o gamberra tenía también que entrar a su casa. A todo eso se suma una nueva bolsa de basura en el patio de la del bajo, ante lo cual la del primero telefoneó a la presidenta para comunicarle que no se crea nada de lo que le cuenten, que ella no ha sido y que le crea a ella antes que a ninguno. Esto es la monda. A todo esto, adquiriendo mi portal poco a poco tintes de lo que llegó a ser Puerto Urraco, su hijo salió el otro día de su casa con un hacha bajo el brazo. Por aquello, según contó a la presidenta, de poder hacer frente si fuera necesario a las amenazas de muerte que supuestamente les hace llegar la otra vecina. ¡Un hacha! Un día de estos, en lugar de una mierda aparece un fiambre en nuestras dependencias comunitarias.

Y yo, entre tanto, he recordado que hace días estuve hablando con el director de nuestra sucursal de Caja Madrid, donde tengo mis exiguos ahorrillos. Se interesó por la obra, que si cuándo íbamos a volver a casa y que pensáramos que habíamos revalorizado nuestra casa un montón. No sé yo, he pensando esta última semana, cuánto se revaloriza un piso que, además de lo bonito que se ha quedado -eso es indudable-, lleva incorporada una mierda todos los días desde el amanecer. Y que, además, es el "teatro" de un particular espectáculo: el que cada vez que les viene en gana montan ambas vecinas, chillándose a grito pelado por el patio de luces -tendederos- cuántos juicios se han puesto, que si se van a hundir la vida o que si hasta que una de las dos vea muerta a la otra no va a parar. Ver para creer.

8 guarrindongos tienen algo que decir:

Hola JotaEfe, me he colado en tu comunidad cotilleando otros blogs, como corresponde a una vecindona que se precie y me parto de risa.
Me ha encantado.
Creo que me voy corriendo a mi comunidad, a ver si llego al baño de casa, porque no es cuestión de marcar territorio en tu portal, que ya veo que tenéis bastante.
Lo cuentas genial.

Un saludo

6 de julio de 2010, 0:16  

¡Que barbaridad!......Un saludo.

6 de julio de 2010, 9:36  

Y no haceis una serie con tu comunidad???, me suena... jajajaj.
Utiliza un vaso de plástico y hazle un agujerito y escucha...

Un abrazo.

6 de julio de 2010, 20:16  

Aquí está mi Jota, al que yo quiero leer, al Jota que conocí, contándome sus historias, aventuras y desventuras.
No me gusta al Jota que he leído los días pasados, espero que todo se arregle pronto.. un abrazo.

6 de julio de 2010, 20:25  

Madredelamorhermoso qué vecindad!!
Yo en la mía voy a mi bola; bueno por la vida también.
Besicosss hermoso

7 de julio de 2010, 15:54  

Veo que en lugar de mejorar las relaciones diplomáticas de tu comunidad, la cosa va de mal en peor, creo que lo único bueno que tiene esta situación (si es que tiene alguna) es lo bien que nos lo pasamos leyendo tus historias.
Me alegro de volver a pasar por aqui.
Besinos.

8 de julio de 2010, 17:14  

Jajaj, no conocía esta faceta tuya de hacernos reír.
Todas las comunidades son iguales, todas tienen broncas, pero algo positivo es que nos partimos de risa con estas cosillas...hay que tomarse la vida así, no crees?

Un saludito y me ha encantado

8 de julio de 2010, 23:03  

Me has dejado asombradita, y yo que me quejo de la mía, pero si esto es la Gloria al lado de la tuya. Parece increíble que a esta alturas existan personas tan sucias, es lamentable, la verdad es que cuando se da con buenos vecinos es una suerte, y de las grandes. Deseo de corazón que las cosas se arreglen, de lo contrario es para salir pitando, claro que en todas partes se cuecen habas. Buen fin de semana. Besitos.

9 de julio de 2010, 23:11  

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