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Ya hemos llegado al último día del mes de octubre, lo cual significa que el jurado tiene que reunirse para elegir al ganador del premio Tonto de Octubre 2010.

Para haber empezado hace semana y media, tenemos cuatro candidatos. No está mal. Yo, de hecho, pensaba que habría que postponer la cosa hasta principios de noviembre. El dato es muy positivo de cara a nuestro concurso porque de cara a la cantidad de tontos que campan por la piel de toro, el tema es como para echarse a llorar.

Ahora mismo, con esta entrada, solo pretendo proclamar a los cuatro candidatos y aludir a sus méritos muy brevemente, remitiendo a sus entradas de nominación por si alguien quiere recordar lo que les hizo aptos para participar en nuestro certamen. Hasta mañana a última hora del día, respetando en lo máximo esta jornada de reflexión, no procederé a dar a conocer el nombre del ganador/a.

PRIMER CANDIDATO:


SR. D. FRANCISCO JAVIER LEÓN DE LA RIVA,
ALCALDE DE VALLADOLID
Y AMANTE DE LOS DIBUJOS ANIMADOS.

-Ver entrada-


SEGUNDO CANDIDATO:


D. JOSEP ANGLADA I RIUS,
CONCEJAL DEL AYUNTAMIENTO DE VIC,
FUNDADOR DE PLATAFORMA PER CATALUNYA,
CHENÓFOBO
Y NUEVO SANTIAGO MATAMOROS Y CIERRA ESPAÑA.

-Ver entrada-

TERCER CANDIDATO:


D. FERNANDO SÁNCHEZ DRAGÓ,
ESCRITOR, PERIODISTA, AMANTE DE LOS TOROS,
FILÓSOFO COHERENTE
Y VIOLADO EN TOKYO.

-Ver entrada-

CUARTA CANDIDATA:


DÑA. ESPERANZA AGUIRRE Y GIL DE BIEDMA,
PRESIDENTA DE LA COMUNIDAD DE MADRID,
PERSEGUIDORA DE LOS TORQUEMADAS
Y DEFENSORA DE LA LITERATURA.

-Ver entrada-

Ahí queda eso. Piensen, reflexionen y digan quién, a su juicio, les merece más el premio. Esgriman sus razones. Se tendrán en cuenta, en la medida de lo posible, las opiniones y razonamientos de mis apreciados lectores -en defensa de uno u otro candidato- pero hago constar que la decisión última la tiene el autor de estas torpes líneas por el mero hecho de serlo. De ser torpe y autor de estas líneas, quiero decir. Y, la verdad, no les voy a engañar, aun no me he decidido.

Pongo la radio. Me sale un señor hablando de cementerios con sepulturas y panteones curiosos y/o monumentales y una mesa redonda donde se debate lo que los vivos hacen y se gastan para mentener vivo el recuerdo de sus difuntos. Cambio de emisora. Me sale una muchacha apostada en un puesto de venta de flores de cualquier ciudad española, comentando el precio al que está la docena de gladiolos y la de crisantemos y si han subido o bajado por efecto de la crisis respecto del año pasado.

Me cisco en San Pito Pato. Pongo otra cadena. Aquí me cuentan la historia de algunos cementerios españoles, por qué surgieron, cómo y cuándo y quiénes están enterrados allí -personajes famosos, claro-. Me sigo ciscando. Así pues, me voy a la televisión. Allí veo a mujeres y hombres limpiando sepulturas y nichos, comprando flores y relatando, a preguntas del periodista, para quiénes son, cuánto se ha gastado en ellas y cuántos familiares tiene en el cementerio.
Hago lo mismo. Cambio de canal. Me sale una señora hablando, también a pregunta del periodista, de si le gusta más estar bajo tierra que incinerada. Dice que bajo tierra. Pues que se venga a Madrid y se meta en el Metro si quiere ir practicando para cuando le llegue la hora. Ya verá qué maravilla.

Pongo el ordenador y visito las publicaciones digitales de algunos periódicos que me interesan y que suelo visitar diariamente. Especialmente dos de ellos, La Verdad y La Opinión de Murcia, que me permiten estar al tanto de lo que pasa en mi tierra sin necesidad de ir hasta allá, cosa que tampoco puedo hacer porque no tengo sitio donde estar. Allí me topo con los horarios de autobuses especiales que habrá este fin de semana para poder llevar a todo el mundo a los diferentes cementerios cartageneros, la situación de los diferentes puestos de venta de flores a lo largo y ancho de la ciudad, el horario ampliado de las oficinas de los cementerios para que paguen la anualidad los que no la tienen al día y los homenajes que la corporación municipal pretende hacer el día 1 de noviembre en los dos camposantos más grandes -uno de ellos donde descansa mi abuela-.

Por si no tuviese bastante con mi conciencia, que me machaca cuanto quiere, el bombardeo ya me viene por radio, televisión e Internet. Tierra, mar y aire. Mi conciencia me dicta que debería ir a visitar a mi abuela, arreglar su sepultura y pagar la anualidad. Creo que nadie lo ha hecho. Como el año pasado tampoco lo hizo nadie, salvo yo. Ayer hizo un año que estuve por allí -no quería ir el mismo día de Todos los Santos para evitar aglomeraciones y gente por doquier-, limpié, adecenté la sepultura, le puse dos ramos de flores y pagué. Aun así, me encontré con mucha gente y pude ver que, como toda tradición popular, ésta raya lo chabacano hasta decir basta. Gente no ya con ramos, sino con centros de flores y velas que dejaban encendidas sobre las lápidas. Llevaban centros de flores a pares en cada mano y sin que les dejasen ver por dónde andaban, había que ir esquivándolos. El autobús que cogí para ir hasta allá parecía un enorme coche fúnebre. Gente sentada en los asientos enterrada, valga el símil, bajo ramos y más ramos y centros enormes de flores, apenas veía sus caras y cuerpos, solo sus piernas colgadas de los asientos del autobús.

Comprobé que eso de tener a toda la familia en un mismo sitio -como nosotros- debe ser una cosa harto rara. Gente correteando por el cementerio, a grito pelado, de tumba en tumba, buscando la de su padre, luego la de sus primos y, finalmente, donde estaban sus abuelos. Dejando flores en todas ellas. Allá que se presentaban familias enteras. Niños incluidos saltando de sepultura en sepultura y leyendo los nombres, por si les sonaban de algo. Un par de chicas hablando con el móvil sentadas en sendas sepulturas, las que tenían más a mano justo cuando les sonó el teléfono. Mira qué bonito, pensé yo.

Y a todo esto que llegaron las vecinas de sepultura, las de la izquierda. Mis futuras vecinas eternas. La madre y una de sus hijas a visitar a los padres y un hermano de la primera. Yo, tan concentrado que estaba en mi labor, veo que llegan estas mujeres, las saludo -no nos conocíamos-, nos contamos la vida y en qué parte de Cartagena vivimos, a quién tenemos en la sepultura y, de repente, la mujer mayor se pone a dar golpes y manotazos sobre su lápida al mismo tiempo que llamaba por su nombre a quienes estaban debajo de ella. La hija diciéndole que no hacía falta que se enterase todo el cementerio, yo mirando con curiosidad y la hija limpiando. La mujer mayor llorando a lágrima viva mientras decía los nombres de sus difuntos y esperando, supongo, que alguien se manifestara. Pero, por suerte o por desgracia, no sé, nadie dijo ni mú, ni se presentó ante nosotros.

Al rato, llega la mujer propietaria, supongo, de la sepultura que está dos sepulturas más allá a la derecha de la nuestra. Los de la derecha no habían aparecido, estaba sucia y desarreglada. La de esta mujer estaba también muy sucia, posiblemente porque la gente no va al cementerio más que de 1 de Noviembre en 1 de Noviembre. O sea, cada año, a menos que otras circunstancias desgraciadas te obliguen a ir antes. Se tira sobre la lápida todo lo larga que era con el objetivo de llegar a los floreros y quitar las flores de plástico que había allí puestas, ya perdido su color por efecto del sol. Con tal mala suerte que, cuando tira de las flores para sacarlas, empiezan a salir avispas por cientos y todos los que estábamos en esa calle de sepulturas empezamos a correr, pies para qué os quiero, por si nos picaba alguna. Todo eso para que, después, al disiparse el ejército de avispas, la buena mujer comprobase que no podía quitar la flores porque el año anterior había echado ¡yeso! dentro de los floreros para que no se volasen y ahora no las podía sacar.

Aquello ahora mismo estará en todo su esplendor. A rebosar. Como El Corte Inglés en Navidad. El cuerpo me pide ir, no necesariamente este día pero sí alguna vez, pero no puedo hacerlo. Vivo a casi 500 kilómetros, hacer el viaje me supone perder dos días para la ida y la vuelta, no me puedo permitir ese lujo con la cantidad de cosas que tengo que hacer y proyectos que empezar ahora mismo y, además, tampoco dispongo de una casa donde pasar el puente. Pero solo de pensar que aquello estará sucio, feo, desarreglado y yo lejos, me pongo malo. Y como estoy viendo cementerios a todas horas en televisión o en la radio, tampoco me puedo evadir del asunto.

Quiero pero no puedo. Y qué le vamos a hacer. Me joderé y me aguantaré y que mis deudos me disculpen. Total, a ellos les debe dar lo mismo si la sepultura está limpia o sucia, ellos ya no están a esas cosas, no viven para eso.

En este caso, tonta. De esa clase de gente que nos toman por idiotas, o sea, los que a mí más nervioso me ponen. En este caso se trata de la

SRA. ESPERANZA AGUIRRE Y GIL DE BIEDMA,
PRESIDENTA DE LA COMUNIDAD DE MADRID
Y DEFENSORA DE LA LITERATURA.


Pues sí. Nuestra presidenta no ha hecho hoy mejor cosa que salir en defensa de su empleado de Telemadrid, el Sr. Sánchez Dragó, nominado por nosotros hace un par de días. Recordarán lo que este señor dijo al respecto de su affaire con dos "zorritas" japonesas aunque ayer dijese que no había ocurrido eso, que solo pasaron un buen rato, que ellas eran muy guapas y que le calentaron pero que solo hubo besos y caricias y nunca "trato erótico con menores". Pero que lo contó en los términos en que lo hizo en su libro para darle "una pizca de pimienta" al relato. Pues, querido mío, déjate la pimienta y prueba con la albahaca la próxima vez.

Pero, en fin, eso es otro tema. Vayamos con doña Esperanza -ver link- que hoy ha salido en defensa de Sánchez Dragó y de la literatura universal arguyendo que "la historia de la literatura está plagada de relatos absolutamente reprobables" y que "la literatura es eso, literatura". Es que se va de las manos esta buena mujer.

Después de citar diversos ejemplos de autores que han escrito cosas reprobables, ha preguntado que si hay que condenarles por eso. Ha dicho: "¿Qué pasa?, ¿Que hay que quemar esos libros en la hoguera como si fuésemos Torquemada?, ¿O mejor quemamos a los autores?"

Muy bien, Sra. Aguirre. Según lo que acaba de decir, ¿los libros con los discursos de Stalin o Musolini, libros como el Mein Kampf de Hitler, las sentencias de muerte, los autos de fe medievales o los comunicados de E.T.A. también son literatura? No seré yo quien diga que haya que destruírlos porque hay que conservar la historia y la memoria colectiva pero, oiga, una cosa es destruírlos y otra cosa es condenar a quien dice barbaridades. Barbaridades como la del Sr. Sánchez Dragó.

Por otro lado, lo de Sánchez Dragó, me temo, no puede calificarse como literatura por mucho que se encuentre en un libro. Un libro que transcribe los diálogos, no un relato, entre Albert Boadella y Sánchez Dragó sobre diversos temas de actualidad. En ese sentido, como parte de uno de tantos diálogos, se trata de una anécdota que él cuenta a Albert Boadella y que se ha transcrito en dicho libro, lejos de ser un relato real o de ficción que forma parte de una obra literaria que presenta un argumento en sí mismo, estructurado en introducción, nudo y desenlace -¿recuerdan del colegio?-, a lo largo de más o menos capítulos. Por eso mismo, los comunicados de E.T.A. tampoco son literatura.

La diferencia está clara, salvo para algunos impresentables. Menuda defensora le ha ido a salir a usted, Sr. Sánchez Dragó.

Por todo ello, nominada queda.

Imagen: http://lalibertadylaley.wordpress.com/2008/04/05/esperanza-aguirre-una-de-cal-y%E2%80%A6/

La Providencia, en su infinita misericordia, nos provee cumplidamente y casi todos los días de candidatos para nuestro concurso recién nacido. Y yo que pensaba que no íbamos a tener material suficiente -a veces me imagino o quiero pensar que no vivo en España, inocente de mí- y, desde que tuve la idea del concurso, no he hecho otra cosa más que escribir entradas sobre tontos. Además, ya estamos en la última semana de octubre y los tontos no cesan en su empeño de dejarnos boquiabiertos. Hoy es el turno del

SR. D. FERNANDO SÁNCHEZ DRAGÓ, ESCRITOR, PERIODISTA, PRESENTADOR DE TELEVISIÓN, AMANTE DE LOS TOROS
Y, SEGÚN REVELA,
ESPAÑOL VIOLADO EN TOKYO


La anécdota no tiene desperdicio. El pasado 23 de octubre, el periodista Xabi Larrañaga de Noticias de Navarra.com, se hacía eco de lo que el bueno de don Fernando se jacta en su libro Dios los cría y ellos hablan de sexo, drogas, España, corrupción... -escrito a pachas con Albert Boadella, basado en los diálogos que ambos mantuvieron sobre esos y otros temas-. Dice haber mantenido relaciones sexuales con dos jóvenes japonesas allá por los años '60 al parecer. Larrañaga lo dice así:

"En su último libro Fernando Sánchez Dragó le cuenta a Albert Boadella que se folló en Tokyo a dos crías de 13 años, una detrás de otra, y que lo volvieron loco. El delito ha prescrito, comenta muy cachondo, y añade que en verdad le violaron ellas".

Lo que dice el periodista es completamente cierto pues, como podemos ver en el vídeo de laSexta TV -pinchar aquí-, Sánchez Dragó lo cuenta así:

"En Tokyo, un día me topé con unas lolitas. Pero no eran unas lolitas cualesquiera, sino de esas que se visten como zorritas, con los labios pintados, carmín, rímel, tacones, minifalda..., tendrían unos trece años. Subí con ellas y las muy putas se pusieron a turnarse. Mientras una se iba al váter, la otra se me trajinaba". Y sigue:

"El crimen ya ha prescrito, así que puedo contarlo, aparte de que las delincuentes eran ellas y yo no. Si hubo allí delito, ¿quién era el delincuente?, ¿Quién abusó de quién? Yo fui raptado, zarandeado, cosificado..., ¿o no?".

Es que cuando te cosifican, es lo peor. Miren ustedes que yo a veces pienso -y deseo- que alguien me cosifique -no de esta manera, por supuesto, sin menores de edad- pero no hay forma humana de conseguirlo. Ni de la forma tradicional, ni de la tántrica que, como saben, es muy del gusto de nuestro escritor. Estoy empezando a pensar que, al hacer que "los hombres aprendan a tener orgasmos sin eyaculación y que esa energía la suban a la cabeza" -enlace-, quizá ésta última se altere de tal forma que ello conduzca a hacer este tipo de salvajadas y, lo que es mejor, a ser tan mamarracho de contarlas en público.

Nada nuevo bajo el sol, como decían los romanos. La culpa siempre es de las mujeres -cosificadoras-, que son unas putas y unas guarras, que visten como tales, que se insinúan y, claro, con el calentón ya no se puede hacer otra cosa sino caer en sus brazos llevados de la mano del placer. Pobres hombres cosificados que nunca, nunca, nunca, dicen haber tenido sexo con una mujer de forma consciente, a sabiendas de lo que hacían y de sus consecuencias, plenamente conscientes. Como si ellos no hubiesen querido echar el polvazo y vienen a hacernos creer que se vieron obligados por la situación y porque la carne es débil. Con lo que, como todos sabemos, se resiste un hombre a ponerse al tema -aquí, en Tokyo y en Pekín, me temo- y el poco gusto que en ello encuentra, que siempre están renegando y quejándose de que les duele la cabeza -la que se tiene encima de los hombros-.

Que la gente haga el amor o eche polvos por doquier, me parece estupendo. Lo nunca visto es que eso ocurra con menores de edad, que no pongan todos los medios para evitarlo cuando se trate de menores de edad y, encima, se tenga el desparpajo de contarlo en un libro, de presumir de que lo hace ahora porque ya no se le puede condenar por el posible delito cometido y, de paso, hacerse la víctima de una terrible violación. Y digo yo... ¿Qué le importa a este señor si el delito ha prescrito o no si él, como dice, no cometió ningún delito?, ¿No fue un caso de violación contra él? Si así fue, querido mío, lo que hay que hacer es denunciarlo no quedándose callado hasta hoy porque, de lo contrario, la gente se lo tomará a chufla y le pondrá de sirvergüenza para arriba.

Que hacerse el machote con niñas de trece años, que podrían ser sus hijas, da asco. Igual que lo da el hecho de que esto no haya tenido apenas difusión en los medios de comunicación y de que tengamos, supongo, que seguir aguantando las chapas taurinas, filosóficas, tántricas y literarias que este tío nos quiera seguir pegando por televisión.

Pues eso, tercer nominado a Tonto de Octubre-2010.

Imagen: http://sinfuturoysinunduro.com/2008/01/28/la-vanguardia-entrevisa-a-sanchez-drago/

Les presento a un nuevo candidato a Tonto de Octubre-2010. Se trata del

SR. JOSEP ANGLADA I RIUS,

FUNDADOR DE PLATAFORMA PER CATALUNYA,
CONCEJAL DEL AYUNTAMIENTO DE VIC (BARCELONA),
CHENÓFOBO Y AUTOR DEL LIBRO
SIN MORDAZA Y SIN VELOS.


Y sin tener ni puñetera idea, añadiría yo. Un hombre que no sabe quiénes son las personas, ni de qué van los documentos que cita en su libro y que, encima, se hace el indignado cuando le sacan los colores por tal razón. Un hombre peligroso que pertenece a esta nueva generación -intereconómicos, en su mayoría- que se dedican a pronosticar el acabóse de España, el rechinar de dientes y a anunciar las siete trompetas del Apocalipsis, que viven según ellos en una España que padece una dictadura comunista y que están subyugados, censurados y represaliados -las denuncias, querellas e indemnizaciones que les imponen, dicen, son castigos del aparato del Estado que les persigue para anularlos-, y que también encuentran un especial gusto en insultar al personal que es contrario a sus ideas. Esa generación de revisionistas para los cuales la Guerra Civil era necesaria, la II República era una dictadura como la España actual, la represión franquista no existió y Franco y otros dictadores del momento era unos santos.



Una generación para la cual Zapatero y los independentistas catalanes (y vascos, también, por qué no; y hasta los cantonales de Cartagena si hace falta) quieren convertir esto en una república islamista y que, dicen, estar en contra de los "moros" no es de ser radicales, ni de extrema derecha, sino que es algo necesario para defender la libertad de los españoles. Y, en este contexto, nace el apóstol Josep Anglada, el nuevo Santiago Matamoros y cierra España, el único que defiende actualmente la libertad de los españoles y que nos va a devolver una España desinfectada y donde no nos sintamos extranjeros los propios españoles.

El sr. Anglada observa que los "moros" se están adueñando de España y de todo el Occidente -quieren conquistarnos y destruir nuestra democracia-, que estamos sufriendo una invasión en toda regla, que no merecen recibir atención sanitaria ni otros derechos y ayudas sociales -porque todo se lo llevan ellos- y que hay que echarlos. Un señor que dice que, a pesar de esto, no es racista, ni chenófobo. Un tío que, sin inmutarse y sin sonrojarse, afirma que los "moros" no han dejado ni rastro en la cultura, literatura o ciencia españolas. Que solo se dedican a exprimir a los españoles, a disfrutar de una sanidad gratis, a llenarlo todo de "moros". Y a tanto llega su maldad -la de los "moros", claro- que, debe ser, se han llevado hasta la X con la que se pronuncia la palabra "xenófobo" y, de este modo, ahora tenemos que hablar con la "ch", chenófobo. Lo próximo, supongo, será arrebatarnos nuestra tan querida Ñ y, entonces, tendremos que decir que vivimos en Espacha y que somo espacholes. Hay que joderse.



Una persona que se dice muy democrática pero que en una cámara oculta reconoce ser franquista y llevar "el águila" en el corazón -supongo que no se refiere al Águila Amstel-, que sigue las directrices ultras de Le Pen, Haider y Sáenz de Ynestrillas y de los cabezas rapadas y que, si fuera presidente del Gobierno, aparte de matar a todos los moros, implantaría la pena de muerte en una horita. Y aun le sobrarían cuarenta minutos para descansar. A pesar de eso, es el renovador, quién se lo iba a decir a él, del famoso grito republicano No pasarán, ahora dirigido a los "moros". Un tío que se proclama cristiano y seguidor de Cristo, su comandante, aunque dice que su partido es aconfesional, pero que se pasa el mensaje evangélico por el arco del triunfo. Debería saber que Jesucristo no hacía distinciones entre inmigrantes y no inmigrantes, que a sus ojos todos somos iguales y valemos lo mismo, tenemos los mismos derechos, las mujeres merecen el mismo respeto aunque lleven velo o un clavel en el pelo y que no le parece bien que algunos -por ser blancos, europeos y españoles- se sientan superiores a otros -porque éstos son "moros" y extranjeros-. Y no lo digo yo, lo dice el Papa Benedicto XVI, que para Anglada será, imagino, el secretario del Comandante en su curiosa terminología castrense. Hasta el propio Ratzinger, que ya es mucho decir, es un rojo y un perdido de la mano de Dios porque, que yo sepa, defiende el diálogo entre la Iglesia Católica y el Islam. Con dos cojones.



Un tío que criminaliza la inmigración, que no respeta la diferencia, que califica a los inmigrantes de "chusma" y que no sabe lo que es comerse un kebab, no vaya a ser que le vayan a infectar con "morismos". Una persona que se reconoce pluralista pero, claro, del pluralismo aquel que solo acoge y afecta a los que piensan como él. Y los que no piensan como él son los "impresentables", los anarquistas, machistas, anti-demócratas y facistas, los que están a favor de Obama Bin Laden, los que quieren otro atentado como el 11-M y los terroristas del futuro. Un personaje que es, además, un ignorante que debería saber que el velo no se impone, ni es símbolo de estar sometida al marido, sino que es el símbolo de que esas mujeres siguen la religión de Alá, puros motivos religiosos.

Un tío que dice que lo nuestro son las catedrales y no las mezquitas. Aquí estoy de acuerdo con él, es verdad que lo nuestro son las catedrales y, de este modo, tenemos tontos como catedrales para exportar.

Como ven, pura coherencia de hombre. Un peligro público. Un loco que en plena crisis puede hacer estragos. Y, de hecho, su partido tiene varios concejales en muchos municipios catalanes y, quizá, consiga mayor representación en las próximas elecciones catalanas. Dios nos asista porque algo va mal en este país...

PD: Agradezco a mi amiga Pepi el envío de los vídeos que me dieron a conocer a este personaje con la intención de hacerlo participar en nuestro concurso.

Imagen: http://unaprorroga.wordpress.com/2010/01/22/la-torpeza-de-vic-refuerza-a-anglada/

Veo que desde muchos blogs se reparten premios para otros blogueros amigos, destacando lo que se considera oportuno en cada caso. Y yo me vengo preguntando estos días que por qué no crear yo unos premios que se otorguen específicamente desde mi blog, que sean solo míos, distintos, curiosos, interesantes.

En eso estaba, dándole vueltas al coco, cuando se me ha ocurrido crear los premios Tonto del Mes que perseguirán distinguir a aquellas personas especialmente públicas -pero también privadas, si surge el caso- que protagonicen alguna salida de tono antológica durante el mes corriente, algún escándalo, algo criticable, que hayan hecho el ridículo, que hayan insultado a alguien o hecho declaraciones lesivas para otras figuras públicas, un colectivo social concreto, el Gobierno y sus miembros o el mismo Estado.

Aquí entran personas del famoseo, gobernantes, presidentes de Comunidades Autónomas, programas de televisión y de radio, alcaldes, etc. Es una forma de criticar aquellas conductas inadmisibles haciéndolas visibles y, de paso, pasando un buen rato entre nosotros.

Los señores Hugo Chávez, José María Aznar, Silvio Berlusconi, etc., intuyo que serán de los más habituales en nuestro concurso mensual. Pero también puede tratarse de casos como los que siguen, personas anónimas pero que han hecho algo que ha resultado indignante. Por ejemplo, para que se vea que no solo perseguimos a los políticos:

En este vídeo pueden oír y ver parte de la conferencia que una profesora de la Universidad Católica de Murcia impartió en la Universidad de Alicante. Explica cómo los gays se convierten en tales porque sus compañeros de clase les quitaban la merienda en el recreo y como forma de compensar el disgusto se liaban a masturbarse en casa. O también porque tuvieron experiencias sexuales negativas con el sexo contrario y se convirtieron al mismo sexo, a ver si les iba mejor. Que son enfermos y que se pueden arreglar. Me dirán ustedes que es profesora de una Universidad Católica pero, aunque católica, se trata de una Universidad, que es el sitio donde se supone que trabaja y está la gente que piensa...



Y si no, veamos a este otro tonto que se creyó que su novia estaba embarazada porque, al decir de ésta, se había inyectado unos espermatozoides suyos. Uf, solo de pensarlo, me retuerzo de dolor...





Se admite, por supuesto, vuestra participación. A lo largo del mes correspondiente, espero, se irán publicando los diferentes candidatos al premio con su nombre -si lo conocemos-, su cargo -si es que lo tienen-, su foto y el enlace al vídeo o al vídeo que demuestra la tontería que han dicho. El último día del mes, pues, el jurado del premio deliberará quién es, en atención a tales circunstancias y merecimientos, el justo merecedor del premio Tonto del Mes. En Navidad y en Verano, quizá, se podrían hacer ediciones especiales del premio, Tonto de Navidad y Tonto del Verano.

PD: Pensaba empezar el concurso en noviembre, pero el día de ayer nos dio a conocer un tonto. Es el

EXCMO. SR
D. FRANCISCO JAVIER LEÓN DE LA RIVA,

ALCALDE DE VALLADOLID






Por sus comentarios sobre la nueva Ministra de Sanidad y Política Social, "la" Leire Pajín. La, según él, "Alegría de la Huerta", la reparte condones oficial -a mí todavía no me ha dado ninguno-, la morritos y la que se le parece, o eso dice él, a un dibujo animado.
Por burlón, por estas declaraciones inmensamente respetuosas -dignas del representante de los vallisoletanos-, por hacerse el graciosete, por torpe y, encima, por ser laísta. Y es que, en el fondo, a nosotros mismos nos pasa que "cuando vemos la cara" de este tipo de personajes, "siempre pensamos lo mismo" pero "no lo vamos a contar aquí".

Pues eso, primer nominado a Tonto de Octubre 2010.

Imagen: http://www.elperiodico.com/es/noticias/politica/20101021/psoe-pide-cese-del-alcalde-valladolid-por-los-insultos-deleznables-pajin/549197.shtml

Había dos canciones que le encantaban, al menos que yo sepa. Una, la de Gracias a la Vida de Mercedes Sosa pues, aunque no tuvo demasiada suerte y la vida le dio ciertos golpes duros, siempre decía que la vida era maravillosa y daba gracias por cada nuevo día que amanecía. Yo, tan enferma como la veía, me ponía del revés y, por qué no decirlo, lloraba como un tonto de la emoción cuando la oía hablar de esa guisa. Predicar con el ejemplo, que se llama eso.

Pero ella sabía que esta vida hay que vivirla ligeros de equipaje, como rezaba el título de uno de los libros de Tony de Mello que ella siempre leía y releía. Ligeros de equipaje, sin yugos materiales, sin obsesiones, sin padecimientos provocados por nosotros mismos, sin darnos disgustos gratuitos y, sobre todo, sin hacer sufrir a los demás, ni consentir que éstos influyan en nuestro estado de ánimo. Ánimo que estaba siempre bien arriba o se intentaba, siempre sonriendo, siempre con una palabra agradable, de amor, de consuelo, de paciencia, para confortar, para tranquilizar y para aconsejar. Era, en ese sentido, una gran "pescadora de hombres", su otra canción.

Pero sabía que, aun conociendo la teoría, no somos perfectos. Y pedía siempre, como dicen las estrofas de otra de sus canciones favoritas, ser un vaso nuevo, de barro imperfecto pero maleable a mejor. Un vaso que se rehiciera cada día, que se restaurara en sus grietas, que estuviese mejor ensamblado cada vez, mejor hecho, mejor decorado y que calmase la sed de más y más gente.

Siempre estuvo preparada por si la vida venía por ella. Siempre estuvo a la espera. Y eso me recuerda una canción de José Luís Perales, que les dejo para que escuchen.



En efecto, se instaló en su casa, la decoró con vivos colores, llenó de geranios y jazmines su balcón por mucho que también tuviese algún que otro cactus que en nada afeaba la casa. Vivió a la sombra fresca de un sauce y un álamo y en el jardín plantó lirios y azucenas y colocó en la puerta geranios y rosales a montones para dar la mejor de las bienvenidas. Y se recogijaba cuando los árboles frutales daban su fruto, cuando la primavera llegaba y el sol resplandecía. Siempre vistió sus mejores galas por si, como digo, la vida se presentaba algún día ante ella y tenía que rendirle cuentas. Con esa ilusión vivía y dormía y veía pasar las horas en el reloj que, ahora, llevo yo en mi muñeca.

Yo voy a hacer acto de contrición, como se dice en los ámbitos eclesiales, y voy a tratar de corregirme. Qué me importa la gente -sea de mi sangre o no- y lo que ésta diga y haga. Si venden, como si compran, como si te despeñan por un barranco. Y si sus acciones me afectan, trataré de minimizar sus consecuencias y, sobre todo, dejar de asumir culpas ajenas. Lo importante es estar siempre preparado, vestido con las mejores galas, ir ligero de equipaje, dar gracias por lo vivido y por lo que lo vivido nos ha dejado. Vivir, en definitiva, pescando hombres y no disgustos, salir a la calle, disfrutar de la vida, mirar al cielo y a los árboles y reconocer en ellos al ángel de la guarda que me acompaña continuamente y que, sabiendo de mis defectos, no respeta puentes, ni fines de semana. Siempre conmigo, siempre a mi lado, siempre hablándome al corazón y sugiriéndome el camino que debo seguir. El camino que me lleve a ser caminante y no camino, ser libre y no esclavo, ser beso a ser puñal, ser un campo de hierba mojada y no uno de batalla, ser risa y no dolor, ser soñador y no matador de sueños, ser temeroso a ser temido, ser campo a ser ciudad, ser noche clara de luna y no oscura, parafraseando otra canción del conquese antes citado.



El camino hacia la libertad, la vida sin ataduras.

PD: Eso sí, si me admiten un consejo no hagan caso del refrán ese que dice "con la familia comer y beber pero no comprar, ni vender". Hagan lo que ustedes quieran, pero yo que ustedes ni compraba, ni vendía, ni comía, ni bebía, ni salía, ni entraba con ellos. No dan más que problemas, cabreos y disgustos. Como dice mi amiga Pepi: "Familia y trapos viejos, pocos y lejos". Al cuerno.

Estoy harto o, como se dice por ahí, hasta la huevada. Siento la necesidad de gritar o de pegar patadas a algo para ver si así me desahogo pero ya ha pasado la medianoche y no creo que sean horas de montar escándalos y que la vecina de abajo me denuncie mañana por no haberla dejado dormir. Aunque, bien pensado, hasta la vecina de abajo me importa una mierda.

Hoy estoy en plan catarsis... Me gustaría ser un animal pues, según una amiga mía entendida en bichos, los animales no recuerdan lo que han hecho hace dos minutos. Así me gustaría a mí. No acordarme de dónde soy, de dónde vengo, quién demonios son mis padres, quién fue mi abuela y dónde pasé con ella los veranos. Sí, algo así como los leoncitos que, como nos han enseñado los documentales, son dejados de la mano de Dios a los pocos meses de nacer y, creo, no se acuerdan de su madre ni en Pascua Florida. Los recuerdos son una mierda y vivir de ellos, como se recomienda hacer en los tanatorios cuando alguien te da el pésame, es condenarte a no salir del hoyo de la tristeza y del dolor hasta que te toque a tí mismo emprender el viaje a no sabemos dónde. Con o sin seguro de decesos, pero nos tocará de todas, todas.

Harto de los recuerdos, de los que me los recuerdan, de reflejarme en ellos y de tener la certeza de que sin esas vicencias no sería quien soy. Harto de recordar y de sentir la necesidad de seguir haciéndolo.

Me jode, con perdón, no saber decir que no a nadie, obrar siempre de acuerdo con mi conciencia y andar por ahí, en la medida de lo posible, haciendo el bien. Harto de ser el perfecto oyente, el que mejor sabe escuchar y callar. Harto de ser un tesoro que nadie quiere llevarse consigo, de recibir falsas y vacuas adulaciones que solo se quedan en eso. Harto de que, a pesar de tus esfuerzos, nadie no solo no te agradezca nada -que no es necesario-, sino que te echen la culpa de esto y de aquello, simplemente porque estuviste allí cuidando a alguien o haciéndole la vida más llevadera, que ya hace falta ser retorcido.

Harto de mi familia, de que no vayan más que a su aire y pensando en su beneficio y conveniencia personal, harto de que solo recuerde yo, harto de estar pensando en todos, de preocuparme porque todos vivan bien y estén felices. Harto de hacerle favores a todos, de no decirle que no a ningún amigo, cansado de hacer mandados o favores a personas de fuera o de dentro de casa para que, luego, ellos sigan porfiando y desmereciendo. Hasta el moño de que nadie comprenda mis motivos o mis razones para hacer esto o aquello, para dejar de hacerlo o para sentir las cosas que me pasan a mi santa y exclusiva manera. Para que, luego, nadie me dedique ni tres minutos y cualquiera tache mis problemas o comeduras de tarro de tonterías y/o cosas sin sentido o inapropiadas para una persona joven y presumiblemente muy atareada como yo. Harto de que nadie me entienda y de nunca querer abusar de nadie.



Harto de mi exceso de diplomacia, de pedir perdón continuamente, de que se me arrimen todos los tontos, de que se me tome por imbécil y de aguantar las salidas de pata de banco de este o de aquel. De vivir preocupado por todos -de fuera o de dentro de casa-, de mirar por todos, de procurar no molestar a nadie, de cuidar a los que me rodean y de conformarme con ser feliz viéndoles felices. Harto de que siempre haya algo que censurar, criticar o regañar, a pesar de todo lo que se hace por y para los demás. Harto de ser el blanco de todas las quejas por el simple hecho de "haber estado ahí" y de sentir cada vez más la necesidad de hablar solo y exclusivamente en presencia de mi abogado para que él me pueda defender y confirme la versión real de los hechos.

Harto de no saber qué hablar con nadie, si esto o aquello que diga sentará mal o bien, si se entenderá correctamente o se distorsionará. Harto de hablar siempre las mismas tonterías. Harto de que me toquen las pelotas y de callarme por respeto y por no perder las buenas formas. Harto de no haber hecho nunca un buen corte de mangas a tantos que se lo han merecido. Harto de que después todos se queden con la idea de que eres malo por algo concreto o específico que hayas dicho o hecho o que se haya entendido de esa manera o porque simplemente se te ha ocurrido un buen día la barbaridad de quejarte por algo o decir las cosas como las sentías.

Quizá esté harto de mí mismo, de sentirme parado y/o estancado, de estar siempre a verlas venir, de entristecerme cuando toca desprenderse de algo material que me trae buenos recuerdos de etapas cruciales de mi vida, cansado de no poder elegir con diligencia o rechazar algo sin dar la sensación de que dudo porque ni siquiera sé lo que quiero.

Hoy, como ven, tengo ganas de mandarlo todo a la mierda. De no saber más de nadie, ni de apartamentos en la playa, ni de casas no sé dónde, ni de familias, ni de amigos, ni de nada. Solo quiero hacer una cosa que dentro de pocas semanas tampoco podré hacer porque nadie está por la labor de respetarme siquiera eso: desaparecer de aquí, largarme lejos, encontrarme conmigo mismo y con el mar y dejar que él haga su efecto.

Tantos desvelos y miramientos en el pasado para que tú acabaras bajo tierra, querida abuela, y yo viendo cómo todo lo nuestro, lo que vivimos y donde lo vivimos, se va a tomar por culo, porque no le importaba a nadie más que a nosotros. Perra vida.

Si de un investigador, científico e inventor español olvidado hay que hablar, ese no es otro que Isaac Peral y Caballero (1851-1895), cartagenero y a la sazón inventor del submarino de autopropulsión eléctrica botado en Cádiz en 1888. Olvidado y, además, maltratado o menospreciado por la gente de su tiempo. Gente que, como verán, ya en el siglo XIX se dedicaba al deporte favorito de los españoles: la envidia y el pisoteo masivo a quien destaca un pelín y, de paso, afear nosotros mismos el mayor logro de la marina española de todos los tiempos. Que no hace falta que vengan de fuera a tirar por tierra lo que hacemos aquí, que para eso los españoles nos bastamos y nos sobramos como los que más.

Aun así, sin lugar a muchas dudas, el submarino -o aparato de las profundidades como lo llamaba su inventor- se trata de la aportación más revolucionaria al mundo de la navegación en general y de la guerra en particular de los últimos tres siglos. Nuestro inventor murió olvidado, en tierra extraña y sin los reconocimientos que habría merecido un cerebro brillante como el suyo.

Aun reconociendo que saber quién fue Isaac Peral no da para comer, ni da trabajo, ni nos ayuda a sacar adelante a los zagales todos los días, ni es una cuestión que se haya revelado vital para la continuidad del género Homo sobre la faz de la Tierra, eso no quita para darse cuenta de que, a pesar de su invento, la figura del "profundo" Peral pasó y sigue pasando totalmente desapercibida. Y lo que duele más es que lo conozcan mejor en el extranjero, por la expansión de su invento por todo el mundo, que en nuestro país. En casi todas las ciudades españolas, supongo -al menos en las que yo conozco-, hay calles con su nombre pero eso no garantiza que se sepa por qué es merecedor de ese honor. Y no digamos en su tierra, en uno de cuyos cementerios descansan desde 1911 sus restos en un mausoleo descuidado y que desmerece a quien da sepultura, aparte de una calle, un instituto, un barrio que llevan su nombre y una fuente con el auténtico Submarino Peral desde 1965 que, desde que la conozco, anda dando tumbos en el muelle de Cartagena.

Pero, gracias a Dios, siempre hay gente que mantiene viva la memoria de las sociedades que poco a poco o rápidamente -según se haga queriendo o no- se olvidan de esto o de aquello y, muy gratamente, encontré este documental en YouTube en el que se ofrece una imagen general, muy interesante y formativa sobre su vida, su carrera profesional, cuándo y cómo surgió su invento, cómo quedó olvidado su apartato en Cádiz cuando Isaac Peral causó baja en la Marina a partir de 1890 habiendo recibido todo tipo de insultos, calumnias y críticas destructivas sobre su invento, qué otros inventos protagonizó y patentó -acumulador eléctrico, varadero radial para buques de gran tonelaje, proyector de luz articulado, ascensor eléctrico, ametralladora eléctrica-, la fama que alcanzó su submarino y su propio nombre por todo el mundo y, en suma, la figura de uno de los personajes que es ineludible citar para comprender el mundo en que vivimos y que, tal y como lo conocemos hoy, se empezó a moldear a partir de ese fascinante, exaltado, revolucionario, científico, inquieto y romántico siglo XIX.

Son ocho vídeos. Cinco sobre el protagonista:

Isaac Peral, la ilusión como proyecto (I)

Isaac Peral, la ilusión como proyecto (y II)

El Peral supera todas las pruebas

Peral, científico revolucionario

La fama de Peral en el mundo

Y tres entrevistas a dos militares -Pedro Curto y Diego Quevedo, suboficiales de la Armada y submarinistas- y al cronista oficial de la ciudad, José Monerri:


Por eso se lo pongo hoy sábado, para que lo disfruten este fin de semana si no tienen nada mejor que hacer.

Imágenes: wikipedia.

Parecía que durante aquellos meses el tiempo se había parado, los relojes habían dejado de contar las horas y no siguieron con lo suyo hasta que no se rompió la noche -nuestra larga noche-, mientras vivimos en esa casa infinita nuestra primavera -nuestro renacer al deseo-, mientras descansamos en esa playa de arena fina y brisa fresca que eran nuestros sentidos, hasta que no bajamos de ese cielo azul que habitamos tan apasionadamente y que parecía eterno.

Sin darnos cuenta, amaneció. Terminó así la noche más larga, más intensa, la más serena y la que bebimos a sorbos pequeños. La noche que más disfrutamos, las horas más tranquilas y, como digo, desprendidas del tiempo. Acompañados de la mejor música, la sintonía de nuestras ganas, parecíamos estar solos en el mundo. No quedó boca que besar, ni rincón que saborear, ni cuerpo que recorrer, ni zona que explorar, ni estímulo que jadear en ese momento en que nos estábamos estrenando y eso, la inexperiencia y el deseo de conocer y de hacer disfrutar al otro, nos volvía más locos aun.

Los dos, frente a frente. Acalorados, exaltados, rezumando por nuestros poros un calor tan intenso que nos hizo olvidar que estábamos desnudos en pleno invierno. Unas miradas de fuego, mis manos hacían saltar chispas al contacto con tu cuerpo y las tuyas dejaban surcos y cicatrices en el mío. Aunque nos quemábamos como dos jovenzuelos que jugaban con el peligro, todo era placer, pasión, dos almas gritando calor y un volcán en las venas de placer y dolor. Despilfarrando locura, amor, ternura por los cuatro costados de la cama, liando nuestros cuerpos, pretendiendo ilusamente dejarlos así para siempre. Estábamos fuera de nosotros mismos, frenéticos, como dos irracionales que se morían por aprovechar ese pedazo de gloria que tenían entre sus manos, la última oportunidad que la vida les daba para darse amor.


En resumidas cuentas, como dice la canción, todo aquello fue un cielo lejano, una tierra caliente, un soplo de viento, una lluvia de abril. Un nuevo vestido que envuelve y que besa, que acaricia y no pesa, ni te deja fingir.

Así fue nuestra historia, así fue nuestro amor
.

PD: Un pequeño homenaje a ese grupo musical que cantaba como los ángeles -Mocedades- y, sobre todo, a su voz solista, la de Amaya Uranga, que supo interpretar magistralmente canciones como esta. Una adaptación de la preciosa Annie’s Song que el ya fallecido John Denver dedicó a su mujer.


A cual más bonita. Les dejo las dos, para que las disfruten.



Imagen: http://www.percolations.net/

Ya llevamos unas cuantas décadas en que parece de lo más normal del mundo que haya quienes busquen oportunidades de negocio y enriquecimiento por todas partes. Y la muerte es un filón al respecto, proporciona clientes todos los días y a todas horas y los servicios que se ofertan rayan ya lo increíble y lo hortera a partes iguales.

Hace unas semanas visité un tanatorio, no por gusto, desde luego. Cuando estaba saludando a los familiares de la difunta en la sala que les habían dispuesto, me topé en una mesita con un tríptico que no me resistí a dejar de leer. Y me quedé ojoplático. Se ofrecían asesores y psicólogos para afrontar, supongo, el fallecimiento del familiar cuando, como todos sabemos, no hay más que aceptar la marcha y aquí no hay tu tía. Así ha sido siempre, venga un psicólogo o tu prima la de Lorca.

También ofrecían música ambiental -rock gótico, supongo-; féretros homologados y no contaminantes -homologados, imagino, por la Federación Española del Fiambre y el Tránsito al Mas Allá, que no da igual descansar para siempre en un "féretro homologado", que no sé qué es, que en uno comprado en los chinos-. Que, por cierto, hablando de chinos, he leído por ahí que están arrasando con sus ataúdes porque tan solo cuestan 75 euros. Lo que no sé es si te lo venden con lucecitas, colorines y musiquita desquiciante o como urna de cenizas te ponen una figurita de esas horribles que venden en sus tiendas. Y así no es serio, todo tiene que estar debidamente homologado pues igual que no es lo mismo vestir de Tucci que de la marca la pava, también es importante que la madera donde descansemos sea de alta calidad. También se disponía de recordatorios en papel y en Internet; coronas florales de todos los tamaños; velas del recuerdo para poner alrededor del difunto y demás gilipolleces innecesarias y asombrosamente ridículas para cualquiera que se las tope en un tanatorio. Estos "empresarios de la muerte" dirán, imagino, que están a nuestro servicio y que nos quieren ofrecer lo mejor y tratarnos como merecemos en esos momentos de dolor; pero, al fin y al cabo, son cosas que encarecen el sepelio y el rito social que, importado de los Estados Unidos y sus tanatorios, se implantó en España hace tiempo.

Eso de que nos tratan como merecemos, daría para otra entrada. Ya te pones malo solo de ver a tu familiar dentro del habitáculo donde lo colocan, al otro lado de un cristal, como si fuera el escaparate de la carnicería. Y te sigues poniendo peor cuando empieza a llegar la gente y aquello se convierte en una sala de reuniones, un club social, grupos de gente por todas partes hablando entre ellos, montando un griterío propio de un mercado y pasando olímpicamente del difunto y de los familiares. Y cuando hemos echado un ratillo allí, la sin hueso nos duele de tanto darle al pico y consideramos que hemos cumplido socialmente, cogemos y nos largamos. Tampoco se les ocurra a ustedes, como nos pasó a nosotros hace casi tres años, morirse en plena Semana Santa, en fin de semana o en puente porque, al no haber entierros bien por motivos festivos o religiosos, te tienen en el tanatorio dos o tres días y, ea, a hacer caja tocan.

Pero bueno, vayamos a lo de hacer negocio con nuestros restos inertes y con lo que hay que pagar para tener derecho a poder descansar eternamente. Teniendo en cuenta que, por regla general, los sueldos actualmente no son muy elevados, adquirir una sepultura por unos 4.000 euros, un nicho por la mitad o un panteón por más de 6.000 euros, exige casi tener que hipotecarse. Al fin y al cabo, te estás comprando tu casa eterna..., donde paradójicamente vas a pasar más tiempo que en la casa donde se ha vivido y, entiendo, terminar de pagar esas cifras tiene que proporcionar una sensación de paz tan inmensa como la que se debe sentir cuando te vas de este mundo. Y no se te ocurra bajarte del mundo antes de tiempo y dejar por pagar el sitio, endeudando a los familiares y haciendo que el desembolso que éstos tengan que hacer para dejarte en paz sea astronómico. Si no, acabas barranco abajo y asunto arreglado. Se puede optar por la incineración pero, por lo que a mí respecta, eso de ver a la persona querida metida dentro de un frasco y encima del televisor, me desagrada una barbaridad.

Aunque no queramos ninguno de los servicios extras que nos ofrecen las funerarias, como ponernos música -a mí que no me pongan a los triunfitos, a menos que alguien quiera que resucite para pegarle alguna paliza por tal motivo-, digamos que hay unos servicios mínimos que asumimos porque casi no queda otra. Y, en cualquier caso, en esos momentos las cabezas de los familiares tampoco están como para ponerse a pensar mucho. Veamos, según las cifras que encontré en esta página.

Ocupación de la sala del tanatorio, en función de las horas y días que se pasen allí: de 500 a 2.000 euros.
El "embellecimiento del difunto", maquillado a la última, como nunca lo hizo en vida: 100 euros.
El féretro: en torno a los 600 euros.
Las coronas: a partir de 150 euros cada una. Con lo que cuestan, es normal que los familiares y amigos escriban mensajes tales como "siempre estarás en nuestro corazón", "vivirás en nuestro recuerdo", "nunca te olvidaremos" y cosas de esas. Como para olvidarse de quien nos hizo soltar más de 100 napos así como quien no quiere la cosa y sin avisar.
Y los "lujos" que se le pidan al tanatorio en forma de coche fúnebre -en torno a los 100 euros-, traslado del difunto del tanatorio a su parroquia y, después, al cementerio y las horas que se tenga ocupado un coche.

Por supuesto, no solo hay que pagar la sepultura o el nicho, hay que pagar cada año la anualidad para que no te quiten la propiedad de los mismos y, cuando toque, pagar las tasas del entierro o cremación -desde 200 euros en adelante-. Y tampoco es lo mismo morirse en Madrid que en Barcelona, aunque pueda parecer que sí da igual hacerlo aquí o allá porque el resultado es el mismo. Por ejemplo, que te abran la sepultura y te dejen dentro en un cementerio madrileño ronda los 200 euros pero que lo hagan en Barcelona supera los 400. Y en otros sitios, como en Sevilla, no supera los 100 euros. No nos olvidemos de la lápida, otros 400 euros, que no es cuestión de comprarse la casa eterna y dejarla sin puerta, ¡qué falta de privacidad! Ni tampoco de la limosna simbólica y a voluntad que se deja en la parroquia donde se ofician el rito corpore insepulto y las misas funerales posteriores. Y, desde luego, la incineración no es que la regalen, que da la impresión cuando se habla con la gente de que se trata de una ganga. A lo que cuesta, de 300 a 500 euros, hay que añadir lo mismo de siempre: féretro, coronas, coches, tanatorio, servicio religioso y "los lujos" que se quieran.

Porque, como digo, puedes pedir esquelas en los periódicos -desde 70 euros-, libros de firmas y condolencias, ¡¡lencería funeraria!! -que no es lo mismo, debe ser, que te entierren en boxers que en tanga, servicio de tanatoestética -que tampoco da igual ser enterrado o incinerado con la raya del pelo perfectamente hecha o con el pelo cardado y enlacado como si te fueras a pasar la tarde al bingo-, etc.

Hasta el punto que parece que lo de morirse es un capricho o una forma de joder a tus familiares haciéndoles que se gasten lo que no está escrito para que cumplan tu última voluntad. Me hablan de los seguros de decesos, que tampoco lo cubren todo por otro lado, pero estoy seguro de que una persona que lleva pagándolo desde que nació, como es costumbre en este país, se habrá pagado su entierro o incineración -y las del vecino- siete veces. Según puede leerse en este enlace del diario 20 minutos, estas aseguradoras movieron 1.451 millones de euros en 2006. Y si tomamos como media unos 2.000 ó 3.000 euros en gastos funerarios y lo multiplicamos por los casi 40o.000 fallecimientos que se producen en España año tras año, la cantidad de dinero que mueve el sector en total provoca rubor hasta al más pintado.



Sí que cuesta morirse, sí. A la falta de ganas que ponemos en ello, se le suman estas cifras que, al menos a mí, me provocan cierto sonrojo. Pero así es la sociedad que hemos construido, interesada, que negocia con la muerte y se aprovecha del dolor de las familias. Al igual que hace con tantas otras cosas, sin mayores escrúpulos, para enriquecimiento particular.

Nuestro amigo David me propuso -me retó- el pasado domingo para hacer este meme. Y como estas cosas no me disgustan sino que me lo paso bien, acepté el reto y aquí está el resultado.

1.- ¿Te llevas bien con tu suegra?

No tengo el gusto o el disgusto de tener suegra pero, vamos, espero llevarme bien con ella -y con todos los demás familiares- en el caso de que, algún año de estos, encuentre una moza fermosa con la que compartir mi vida.


2.- ¿Cuál es tu reto?

Hoy por hoy, buscarme un porvenir para poder ser independiente y vivir a mi aire.


3.- ¿Qué le dirías a tu jefe si te tocara la lotería?

Fuck off, baboon!


4.- ¿Qué harías si descubrieras que alguien te está mintiendo?

Lo mismo que con mi jefe si me tocara la lotería. Darle pasaporte, que se dice en mi tierra, que nadie es indispensable.


5.- Si se quema tu casa y solo puedes salvar una cosa, ¿qué salvas?

A mi gente, por supuesto. Y si mi gente está fuera ya o vivo solo en casa, salvaría las fotos, como David. No podría vivir sin ciertas fotos pues es lo único que me queda de otros tiempos y de personas que ya no están aquí. Los recuerdos de marras, de los que solemos vivir.


6.- Entras en un sitio y hay mucha gente, ¿qué haces?

Largarme como alma que lleva el diablo. Odio las aglomeraciones y lo que éstas conllevan en forma de empujones, calor, olores, etc. Y si no me puedo librar, me aguanto un poquito, me armo de valor y espero que se termine pronto o intento irme cuanto antes. Que es lo que hago todos los días cuando cojo el Metro, cuando voy a algún centro comercial, etc.


7.- ¿Ves el vaso medio lleno o medio vacío?

Tiendo a verlo medio vacío e, incluso, hay veces que lo veo vacío del todo. Vamos, es en esos momentos cuando todo me parece una gran mierda y tengo la sensación de que no hay escapatoria, de que algo me oprime -y no es la ropa interior-, de que no tengo esperanza, ni futuro, ni dios que se apiade de mí.


8.- Te encuentras una lámpara mágica, ¿qué tres deseos pides?

Que me deje tiempo suficiente como para vivir haciendo todo lo que tenga que hacer y quedarme a gusto conmigo mismo y, si es posible, dejar un buen recuerdo.

Que los míos tengan larga vida para seguir disfrutándolos y en su compañía durante mucho tiempo.

Que me diese alguna noción sobre la oposición, que me chivase las preguntas o me dijera qué temas estudiar y cuáles no.


9.- ¿Qué te llevó a escribir el blog?

Mis ganas de escribir, lógicamente. No sobre algo en concreto sino porque siempre me ha gustado darle a la tecla, que alguien lea lo que yo escribo y me diga lo que le parece partiendo de la sensata base de que no pretendía -ni pretendo- contar nada importante, ni darle valor alguno a estos posts o hacer ninguna aportación de relevancia a la literatura universal.


10.- Si fueses un dinosaurio, ¿cómo te llamarías?

No sé de dinosaurios, ni de sus nombres, nunca me interesaron de hecho, pero sería alguno de los que volaban. Para verlo todo con mejor perspectiva ya que desde aquí, a veces, las cosas se ven peor que desde más arriba. O eso tiendo a imaginarme.


11.- ¿Querrías cambiar algo de tu pasado?

No. Gracias a Dios y por el momento, todo lo que he hecho ha estado guiado por mi conciencia y no tengo nada de lo que arrepentirme aunque, lógicamente, eso me impidiera hacer otras cosas que me hubiesen llevado a experimentar más, a conocer cosas nuevas, a vivir más rápido o de otro modo..., etc., no sé.


12.- ¿Cuál es tu sueño?

Me conformo con poco, la verdad. Me bastaría con ser feliz, vivir independientemente, rodeado de cosas conseguidas por mí mismo y con ver bien a los míos.


13.- ¿Qué es lo más vergonzoso que has hecho?

Que yo sepa, no creo que haya hecho algo que pueda ser calificado de tal forma.


14.- Si fueras un animal, ¿cuál serías?

Cualquier pájaro.


15.- ¿Qué no harías nunca por dinero?

Menos trabajar, creo que no haría nada más por dinero.


16.-¿Qué o quién es capaz de sacarte de tus casillas?

La falsedad, la hipocresía, la mentira, que me intenten vender la moto y que me traten como si fuese idiota o me chupase el dedo.


17.- ¿Qué has hecho en tu vida de lo que estás tan orgulloso?

Dedicar todo el tiempo que pude a mi abuela y, en la medida de mis posibilidades, hacer más fácil su vida; ser un buen estudiante y poder ahora optar por diferentes salidas; y, en general, de hacer en cada momento lo que consideré que tenía que o debía de hacer.

Y ahora tengo que proponer una nueva pregunta para que la cadena siga y se vayan añadiendo preguntas de blog en blog. Y dice así:

18.- ¿Cómo te gusta/gustaba enamorar?

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Llegados a este punto tengo que retar a algún/algunos amigos para que, a su vez, hagan este meme. Yo reto a Pepi, a Princesa115 y a Parker Azul. Pero, vamos, sin compromiso.

Me gustaría que me hicieran caso y tuvieran un rato, no más de quince minutos, para ver el corto que encontrarán pinchando en este enlace.

Con el título de Zumo de limón, bajo la dirección de Jorge Muriel y con la participación de algunos actores conocidos por todos, este cortometraje español participa en el Festival Iberoamericano de Cortometrajes de ABC (FIBABC).

Felicito a los autores y actores. El título le viene que ni pintado. Porque la vida, para algunas personas, no es más que eso, un zumo de limón. Una vida con sabor desagradable, que deja un regusto medio amargo, medio agrio. Yo no digo que no seamos nosotros mismos los que nos ganemos o merezcamos muchas de las cosas que nos pasan durante o al final de la vida; y que lo paguemos en forma de una terrible soledad final. Pero, ni aun así, me temo que es de recibo dicho trato.

Me parte el alma la abuela que, después de quedarse viuda, pasa a ser una carga para sus hijos que la encierran y olvidan en cualquier residencia y, por supuesto, ni sus nietos se acuerdan de ella. ¿Cómo puede ser que algunos se olviden de lo que sus madres han hecho por ellos?, ¿Cómo es posible que los hijos no quieran hasta donde les sea posible "devolver" agradecidos a las madres -en su vejez- todos los desvelos y cuidados que ellas les han dado cuando nacieron y fueron creciendo hasta que se marcharon de casa a vivir su propia vida?, ¿es tan difícil acoger a un padre o una madre ancianos en nuestras casas para darle lo mejor que tengamos, la mejor vida que podamos, compañía y amor? No entiendo tampoco cómo a un nieto no se le rompe el corazón cuando ve a su abuela, cuando estrecha sus manos arrugadas y cuando escucha su voz entrecortada sincerándose ante él. No sé cómo no se le agolpan los recuerdos, las pagas que habrá recibido de su abuela, los postres que le habrá hecho en especial, los veranos que habrá pasado con ella en el pueblo o en la playa y los desvelos que las abuelas tienen hacia sus nietos. Porque los nietos, creo yo, son cosa especial. Solo hay que querer vivirlo. Y si yo fuera ese nieto escuchando a mi abuela hablarme de lo que vivimos juntos ella y yo en mi niñez, se me partiría el alma y, acto seguido, no la dejaría vivir más sola. Intentaría llevármela y así, si me fuera posible, vivir con ella y recordar juntos hasta que la vida nos lo permitiese.

Parece que cuesta dar amor. Y eso que lo recibimos y lo podemos dar gratis y, además, sin compromiso. Pero, entiendo, hay para quien lo gratis a la larga sale caro. Y eso de dar amor no iba a ser para ellos una excepción.

PD: Por supuesto, no tengo nada en contra de las residencias, ni juzgo a nadie. Cada cual vive como puede o le dejan, no se pueden hacer milagros y, a veces, es necesario recurrir a una residencia para que nuestros mayores tengan la mejor calidad de vida en su vejez. Y, quién sabe, aunque haya escrito esto, lo mismo dentro de unos años me veo obligado por las circunstancias que sean a hacer lo que hoy, pienso, no me gustaría hacer.

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