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Hijos de...

Llevo mucho tiempo, no se crean que esto se me ocurrió ayer por la tarde mientras disfrutaba de un delicioso café con caramelo con alguna gente por Madrid, dándome cuenta de lo importantes que son los hijos de puta o supuestos hijos de puta en nuestra vida. Son esenciales, no se puede vivir sin ellos. La vida sería diferente, tendría otro color. Son, diría yo, nuestro alter ego.

Y es que hay gente que piensa que están rodeados de hijos de meretrices en el sentido metafórico del término, a excepción de aquellas personas a las que consideran sus amigos, a los cuales suelen tener bastante endiosados y no dudan un segundo en cubrirles públicamente con todos los halagos inventados y por inventar -por mucho que hay algunos que se endiosan ellos solos, no les hace falta la colaboración de nadie. Ésta suele ser la gente más necesitada, los que no aportan nada a nadie, los que están vacíos y suenan a hueco, los que provocan incontinencia intestinal y hasta generan una pena que a veces roza la compasión y se tienen que alabar sus virtudes ellos mismos porque ninguna otra persona sobre la faz de la Tierra está dispuesta a hacerlo-. Pobres. Como les decía, esta actitud de alabar a sus amigos reafirma a los muchos miembros que tiene la populosa Asociación de Damnificados por Hijos de Puta, les sitúa donde tienen que estar y hace que crean que su mundo es perfecto, que quienes les rodean les aman profundamente y que no tienen carencias de nada. Y que los supuestos hijos de puta son todos los demás, tanto los que hacen algo feo como los que no pasan por el aro de determinadas cosas. Enemigos a batir, pues. Que a dichos amigos de los pertenecientes a la antecitada Asociación -especialmente a los que se endiosan y/o quieren que los demás se conviertan en satélites suyos-, las putas puedan proclamarlos objetiva y honoríficamente hijos suyos con distintivo rojo, ya es harina de otro costal. Si ellos supieran lo que les quieren…, dicen muchos. Pero eso no les interesa tanto a los asociados. Son felices viviendo así. Lo contrario significaría alterar su vida, modificarla, verse en la obligación de elegir quedándose con unas cosas y/o personas y mandando a la mierda otras, provocar un terremoto, desubicarse y para eso hay que tener dos cojones, dejar de comportarse servilmente y desarrollar un pensamiento independiente. Mucho pedir, me temo.

Lo que sí es verdad es que me hago cruces cuando me topo con alguien que dice haber tenido una experiencia con un hijo de puta o supuesto hijo de puta pues, por lo común, los hijos de puta tienen novena. Novena de nueve días, de nueve meses y estoy empezando a sospechar que de nueve años también. Aparecen los hijos de puta o supuestos hijos de puta, hacen la supuesta putada -horrible en todos los casos que conozco-, y se largan pero dejando huella. Nunca falla. Sus efectos malignos se extienden a lo largo de varios meses y, aunque juren y perjuren que les tienen olvidados y les desean desdichas sin cuento, los afectados están continuamente recordando sus afrentas, sus actos, lo que hicieron y lo que tanto les dolió. Lo necesitan para reafirmarse. El supuesto hijo de puta va y viene, sale en conversaciones, cansa al personal y hasta aparece en balances de fin de año condicionando la valoración que se hace del mismo. Mi año fue una mierda porque me cogí una depresión por esto y por aquello…, tiraría mi año a la basura por las putadas que he sufrido…, espero que el año que viene tenga que padecer menos hijos de puta… Penas sin cuento, rechinar de dientes, invocación a todos los dioses para que caigan sobre los supuestos hijos de puta las más terribles maldiciones. Y que no salen de ahí, que no lo superan.

Eso por no hablar de qué entiende cada cual por hijo de puta. Hay hijos de puta que lo son porque lo son. Y cualquiera que se los tope los padece. Pero como todo en esta vida, el término se usa por exceso y hay hijos de puta que son todo lo contrario o que han sido calificados de tal manera porque hay quienes tienen la necesidad de que así sea. Para reafirmarse, les decía. Porque hay quienes necesitan tener una persona de quien echar mano para colocarle el sambenito de hijo de puta, para pisotearle, para hundirle, para que todos se crean el cuento tal y como ha sido montado e, incluso, para hacer que el supuesto hijo de puta se coma los marrones que se deberían haber comido otros.

Pero la vida no es justa, esta reflexión tampoco se me ocurrió ayer, y yo solo puedo afirmar que me maravillo de ver hasta qué punto mucha gente condiciona su vida, sus reflexiones, sus conversaciones, sus valoraciones, sus amistades, etc., a los supuestos hijos de puta. Te deseo un año mejor, le dije yo hace como tres semanas a un conocido, si solo se te ocurre resaltar de tu 2010 la intervención de un hijo de puta y dedicarle a éste más de veinte minutos de una conversación que duró treinta. Vaya mierda de año, sentencié. Sin darse cuenta, le estaba dando al hijo de puta una importancia que supuestamente no se merecía porque era un tal, un cual y un Pascual. Supéralo, chaval, supéralo, que ya va siendo hora, que de eso hace ya tanto tiempo. Y si te sigues acordando del supuesto hijo de puta será, una de dos, o que no tienes la conciencia muy tranquila y necesitas llamárselo cada cinco minutos para concienciarte tú mismo de que eso es así -en caso de que el hijo de puta sea supuesto- o que no tienes capacidad de superar y pasar página -en caso de que el hijo de puta lo sea realmente-.

Y, entre tanto, yo me pregunto. ¿Será que necesitamos un hijo de puta en nuestra vida sobre quien vomitar nuestro odio y las frustraciones que acarreamos y para que nuestro mundo siga siendo el que es, sin cambios, sin cuestionamientos de ningún tipo, todo maravilloso?, ¿Será que cuanto más se repita, más hijo de puta parece la persona a quien nos refiramos?, ¿Será porque los supuestos hijos de puta no son tan hijos de puta y sí lo son quienes se permiten el lujo de ir por la vida impartiendo justicia a su manera y sentenciando lo que cada cual es públicamente, con escarnio, a traición e insidiosamente?

Ya está bien, joder, ya está bien, siempre con el mismo rollo. Que lo superen y, si no, que pidan cita en el especialista para que les mire la psique.

18 guarrindongos tienen algo que decir:

Un día me explicaron lo que era el índice IHP por metro cuadrado. Y era exactamente eso, el índice de hijos de puta en cada población. Y oye, que pasando revista a los alrededores, salía altísimo.
Pero luego, por razones varias, he conocido a algunas mujeres que ejercían la prostitución, y ¿sabes qué? pues que ya no les puedo llamar así. Ellas me merecen un gran respeto.
Tratando de buscar un nombre, no me decidí por ninguno, y esa fue la solución, no darles ni nombre ni tiempo. Ese que dices tu que pasamos hablando de ellos.
Anda y que les den.
Es tan fácil como irlos apartando. Ignorarles. Y si están en el trabajo, pues no queda otra, que echarle valor, atenerse a las normas establecidas, cumplirlas a rajatabla e ignorarles. No darles más valor del que tienen (o sea ninguno). ¿Difícil? pues sí, pero con práctica se puede conseguir.
Pero sí que es cierto que se llamen como se llamen, hay gente que disfruta jodiendo la vida a otros.

Un abrazo

23 de enero de 2011, 20:51  

Jota no vale pena. Ya lo dice el dicho: "no hay mayor desprecio, que no hacer aprecio".
Besossssssssss

23 de enero de 2011, 21:36  

Hola Jota
Sinceramente hay muchos hijos de puta suelto por el mundo y yo no quiero encontrarme con ninguno de ellos. Ufff son más peligrosos que una caja de bomba.
Pienso que se recrean haciendo daño, pisando al otro y sin ningún remordimiento...satisfacen su "ego" y se sienten bien.
Lo dicho no quiero ningún hijo de puta cerca mío.

Besos y sonrisas

23 de enero de 2011, 22:08  

Los hay a montones, hijos e hijas, que las hay y muchas, lo mejor ignorarlas, te envenenan la sangre, y te pones malito a la M....a, que se vayan todos allí que ese es su lugar preferido y donde están a gusto.
Buena semana, ya paso con más tiempo. Besitos.

24 de enero de 2011, 0:58  

Jota"Dime de lo que presumes y te diré de lo que careces"
Besos de lunes fríos.

24 de enero de 2011, 9:08  

PARKER.

Tienes razón. Los hay que disfrutan jodiendo la vida al personal. Es su afición. Puede que a esos les vaya bien el término aunque, como dices, habrá hijos de puta en sentido estricto más dignos que aquellos que lo son metafóricamente.

Luego hay otros, te lo digo yo, que lo son porque alguien quiere que lo sean pero nada más lejos de la realidad. Eso es otro cantar.

Sea como sea, si dices que te topas con uno así en la vida, lo que hay que hacer es, como dices, apartarlos, ignorarles. No darles tanta importancia. Que hay gente que no para de hablar de ellos y, sin darse cuenta, demuestran que viven por y para lo que esa gente hace. Y eso es lo que me da rabia, que la gente se queje de ellos y luego nos los esté recordando. Por eso le deseé un mejor año al conocido al que aludo en la entrada, porque ya está bien, joder. Que lo superen, joder, que lo superen!
Besos.

24 de enero de 2011, 11:55  

NEFERTITI.

Solo quería clamar contra los que tanto hablan de ellos, contra los que dicen que no les afecta y luego no lo superan. Que ya somos mayores, hombre, que no necesitamos de alguien calificado como hijo de puta para que de sentido a nuestra vida, que la vida tiene otras cosas y que no hay que ensañarse con la gente de ese modo. Y, menos, con los llamados hijos de puta por conveniencia porque no lo son. Sino porque alguien necesita que lo sean. Es algo complejo de entender, pero yo sé que tengo razón, jejeje.
Besos.

24 de enero de 2011, 11:57  

PRINCESA.

Estoy empezando a pensar que un hijo de puta puede que sea muy peligroso y que haya que huir de ellos, pero aun más peligrosos son, te lo digo yo, aquellos que se permiten el lujo de calificar a quienes les interesa de hijos de puta. Van impartiendo justicia por ahí, sentencian por allá, se creen con derecho para todo y para calificar a la gente según su conveniencia. Cuando son ellos los que más se acercan a la definición de hijos de puta que ellos van repartiendo por ahí a diestro y siniestro!

24 de enero de 2011, 12:00  

PEPI.

Exactamente, viven en la mierda y comen mierda aunque se crean que viven degustando alimentos de primeras marcas, jajaja. Infelices, pobres ellos.
Besos y buena semana!

24 de enero de 2011, 12:03  

MORGANA.

Exacto.

Besos y buena semana para todas!!

24 de enero de 2011, 12:03  

Nunca me había parado a pensar que los hijos de puta fueran necesarios, siempre he pensado que para que alguien sea bueno en su oficio o trabajo tiene que haber alguien cerca que sea de lo más malo, Lo mismo pasa que los bueno y los malos.

Aunque no todos los bueno son tan buenos ni los malos tan malos.

Un abrazo y feliz semana

24 de enero de 2011, 18:50  

Después de escribirte, recordé una cosa.
Una vez me dijeron, refiriéndose al trabajo "prefiero un hijo de puta a un tonto"
Y oye que es bastante acertado, por eso que dije antes, a un h.p. le ves venir, te puedes esperar todo, pero a un tonto, de esos que con la tontería hacen que no se enteran o que no saben y al final te cuelgan el marrón, realmente, te amargan la existencia.
Al final, como dices, puede que sean necesarios.
Uyyyyyy, qué miedito.

24 de enero de 2011, 21:52  

DAVID.

Es un poco como lo de los buenos y malos. Para que alguien sea bueno tiene que haber alguien necesariamente malo con quien compararse y decirle: esto no se hace así o como lo hace esta persona.

Pues con los hijos de puta o supuestos hijos de puta pasa igual: se necesitan. Los unos para darle vida a la vida, para hacernos sufrir y los otros para reafirmarnos en algo que nos interese, colgarles algún muerto o lo que sea.

Saludos.

24 de enero de 2011, 22:36  

PARKER.

Ya lo dijo José Ortega y Gasset: "Los imbéciles son mucho más peligrosos que los malvados, porque estos descansan a ratos de su maldad, pero aquellos no pueden abandonar nunca su imbecilidad".

Los imbéciles son mucho peores que los malvados. Ahora, te digo yo... Lo peor de lo peor es un imbécil que se dedica a impartir justicia a su manera y a decir quiénes son hijos de puta y quiénes no según le convenga. Eso ya es la cuadratura del círculo, Parker, el acabóse, jajaja.
Besos.

24 de enero de 2011, 22:39  

ole, ole y ole, toda la razón del mundo!

24 de enero de 2011, 23:25  

Jota¿Te vienes conmigo al bosque?Ja,ja,ja,ja(risa sarcástica)
Besitos.

25 de enero de 2011, 7:32  

MORGANA.

Antes me registro en Badooo, jajajajaja.
Besos!

25 de enero de 2011, 14:03  

JOTA,LLEVO DESDE AYER SIN GAFAS,NO VEO UN PIJO.SISELO A NEFER Y DAVID,NO CREAN QUE ME OLVIDO DE ELLOS.
bESOS.

25 de enero de 2011, 21:14  

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