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Viejo perdedor.

Sábado por la noche. Estoy sin ti. Me siento solo, como desamparado, perdido. Aunque eso es así, decido salir. Ando sin rumbo, exhalando bocanadas de vapor de aire por la boca y la nariz. Las manos enfundadas en los guantes y cubierto por mi abrigo largo de paño. No sé adónde ir, pero mis pies me dirigen al mismo sitio de siempre, tu favorito.

Tomo asiento. Estoy solo. Te extraño. Mi gesto, mi alma, mi semblante es como si estuvieran de luto, guardando tu ausencia, tristes. Mis manos vacías, mis pies cansados y todo mi ser alrededor de ti, en torno a ti, intentando imaginarte, dibujarte en las estrellas, tenerte en la distancia. Derrotado. Vacío. Hueco. Algo me falta. Me presento en el local que tanto te gusta quizá por eso, porque te gusta y porque es relajado y porque, bajo su luz anaranjada tan tenue y apagada, hemos tenido miles de conversaciones, cientos de miles de miradas furtivas o deseadas, otras tantas confesiones y, por supuesto, cientos de interminables besos.

Ahora que te has ido, necesito pensarte, imaginarte sentada a mi lado, en el sofá de aquel local. A las tantas de la madrugada. Derrotado. Me gustaría hablar contigo, decirte que te amo, que no puedo estar sin ti, que eres la noche y el día, el principio y el fin, mi mundo, el sol en torno al cual orbito, mi todo. Necesito oler tu colonia, dejarme guiar por ella hasta tí. Creo ver tu estela pero miro a un lado y a otro y no estás. Será que te llevo incorporada en mi boca, en mi olfato, en mis ojos, en todo mi ser y que te veo hasta donde no estás. Estoy sentado en el sofá que más te gusta. Solo hay parejas felices, amigos, grupos de gente charlando tan alegremente alrededor. Y yo sin tí, qué injusta es la vida, pienso. Ya no quiero más fines de semana sin ti, más ausencias, más soledades, más noches vacías.

Enfrente está ese órgano o piano pequeño, siempre cubierto por una sábana verde que no permite ver bien lo que es, que hay allí. Me imagino sentado en él, la copa medio vacía descansando encima del mismo, haciéndolo sonar, golpeándolo con fuerza interpretando la serenata más triste. La nostálgica y llorosa melodía de un sábado sin ti. Una noche de sábado de no importa qué mes. Al piano. Cantando mi historia, trovando tu amor, haciéndote presente a través del pentagrama en una atmósfera que aun toleraba el humo del tabaco. Bebiendo triste, cuerpo sudoroso, apestando a local cerrado y a pena inconmensurable, muerto de rabia contenida, con la barba de tres días, desaliñado, la corbata negra mal ajustada y la chaqueta manchada de no sé qué, golpeando el piano una y otra vez, gritando más que cantando. Hasta dolerme. Hasta emborracharme. No sabiendo lo que hago. Perdiendo el sentido común que siempre me acompaña porque sin ti nada tiene sentido, ni siquiera el sentido común. Sintiéndome un perdedor, cantando una y otra vez, sin reconocerme al no tener estos días a mi lado el reflejo perfecto que encuentro en ti, vencido por una mujer, vencido por ti. Sin que a nadie alrededor le importe lo que me pasa, lo que siento, por qué lloro y por qué canto tan triste. Sin que nadie se acerque a consolar esta soledad que me aprieta el alma, que me hiere, que me atosiga, que me mata el deseo, que me duele y que me lleva a perderme en el azul infinito de tu playa, en el marrón de tus ojos y en el recuerdo de lo que fue y de lo que seguirá siendo cuando vuelvas.


Te espero aferrado a este piano, interpretando nuestra eterna canción.

15 guarrindongos tienen algo que decir:

VENDRÁ,NO TE PREOCUPES.
BESOS.

13 de enero de 2011, 10:02  

MORGANA.

Claro que sí, ya queda menos. Casi nada. Muchos besos!

13 de enero de 2011, 18:24  

Si ella lee lo que acabas de escribir, se vuelve corriendo a tu lado, así corriendo, o saltando a la comba, no espera al tren ni al avión ni a nada.
Esa canción tiene tiempo, es impresionante, y la voz de Ana le da fuerza, te puedes imaginar al hombre del piano como lo has descrito tu.
Pero yo quiero imaginarte como el amante que espera a su amor, con cara de felicidad, con deseo y no con tanta tristeza.
Venga, que ya queda menos.

Un beso.

13 de enero de 2011, 18:51  

No sufras, no vendra, te ha dejado, sigue con los camellos funcionario.

Abrazos sin acritud.

13 de enero de 2011, 19:22  

Ostrasss!!!!
Como lo haces Jota cada vez tienes menos en tu equipo y mas en el mio...
Jaaaajaajaaaa
TE PERDONO!!!

13 de enero de 2011, 19:56  

PARKER.

jejeje, seguramente vendría inmediatamente, pero no lo puede leer. Quizá se lo de a leer cuando vuelva, por aquello de que me de un buen beso y me quite la pena.

Es una canción preciosa, enérgica, que conmueve, que impacta, que llena, vamos, una de mis favoritas.
Muchas gracias por los ánimos, ya no queda nada.
Besos.

13 de enero de 2011, 20:30  

MYLES.

Qué leches sabrá usted, siempre igual! Y dice que sin acritud...

Y por cierto, con los camellos sigo. Los tengo repartidos por todo el barrio, jajaja, si usted quiere le pongo en contacto con alguno, jajaja, que aquí los tenemos de sobra.
Saludos.

13 de enero de 2011, 20:32  

FETE.

Yo es que no compito con nadie aunque no sé muy bien a qué te refieres. Me lo expliques...
Saludos.

13 de enero de 2011, 20:32  

No le hagas caso lo hace para chincharte.La espera se hace eterna cuando amas de esa manera tan intensa.
Un millón de besos y cuídala mucho.

13 de enero de 2011, 22:15  

MORGANA.

Y que lo digas, esto es eterno.
Un beso, Morgana, y muchas gracias. Se hace lo que se puede!

14 de enero de 2011, 0:06  

Aunque pase con prisas no puedo dejar de leerte, y si encima suena esta música, no te digo nada, hay hijo, si en mis tiempos mozos alguien me escribe cosas tan lindas, yo te juro que cruzo a nado de mi isla a la península, y después hago dedo desde donde llegue hasta Madrid, pero no paro hasta encontrarte. ¿En que piensa la gente de hoy en día? Tú tranquilo que ella aparece un día de estos. Besitos.

14 de enero de 2011, 0:28  

Hola Jota
Tarde como siempre, pero aquí estoy.
Sabes como se llama eso? Amor, un amor puro e incondicional.
Duele, duele mucho cuando hay distancia de por medio, pero seguro que regresa. Vamos es que si no regresa la traigo de los pelos porque después de lo bonito que has escrito, sólo se merece que vuelva a tus brazos.
Oyeee y no bebas mucho para olvidar o no recordar, que después pasa lo que pasa.

Besitos de colores

14 de enero de 2011, 1:17  

PEPI.

No sé en qué piensa la gente, jajaja, con el potencial que tenemos algunos, jaja.
Está al caer, llega este finde! Besos.

14 de enero de 2011, 13:29  

PRINCESA.

No creo que haga falta que la traigas de los pelos, un avión se encargará de devolvérmela, jaja. Si no vuelve, entonces ya te llamaré, no lo dudes.
No te preocupes, que si bebo es poco y no me perjudica. Besos ¿y caramelos?

14 de enero de 2011, 13:30  

Quizas venga... te sigo.. . espero tambien lo hagas :D un abrazo (:*

20 de enero de 2011, 2:36  

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