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Emprendo un viaje triste. El peor de toda mi vida, que yo recuerde. Mejor dicho, un viaje raro, de sentimientos encontrados. Contento por lo que hice, aunque nadie lo comprendiera en su momento, ni lo aprobaran, ni nos acompañaran. Siempre o casi siempre solos. No nos hacía falta nadie más, ni la sanción de los demás. Ahora, yo solo. Me asomo al balcón y aquello parece un precipicio, un sinsentido. La casa, la cocina, la playa, la luna reflejada en el mar y la mecedora sin ella. Parece una broma de mal gusto, un desierto, una playa desangelada. Porque para mí ella formaba parte de todo eso y ahora, sin ella, todo ello ha perdido buena parte del sentido y del ser que tenía. Ella lo llenaba, le daba sentido. Alrededor suyo giraban todas esas cosas y mi mundo era o parecía feliz, no necesitaba nada más. Contento por haber contribuido a dar una vida mejor, a hacerle ésta más llevadera y sencilla, más tranquila y calmada a quien tanto bueno me dio. No pretendía pagarle la diferencia o darle lo que pudiera a cambio porque lo que ella me dio no se puede pagar. Así era de grande, de inconmensurable y de maravillosa en su infinita y excepcional condición humana. Contento por haberle posibilitado que pasara casi veinte veranos a la orilla del agua, sin dolores, sin hospitales, sin merluzos a nuestro alrededor, sin prisas, sin nadie. Nosotros solos. Y el mar. Frente al mar.

Pero inevitablemente triste porque, al fin, aquello se separará de nosotros porque un papel y un montón de dinero están a punto de decirlo y/o sancionarlo. Nada puedo hacer por evitarlo, apenas se me reconoce el derecho al pataleo y para qué te vas a poner a patalear si nadie te va a hacer ni puto caso. Un pataleo interno, podríamos llamarlo, la procesión va por dentro aunque a veces se manifieste exteriormente. Llevar el duelo como mejor se pueda porque la separación de cosas materiales tan sentidas y unidas a nosotros o a lo que hemos sido, también tienen su duelo. Inconscientes, materialistas, me arrancan una parte de mí. No tan grande como la que me quitaron hace casi tres años, pero una parte a fin de cuentas. Y no se cansan, no cejan en su empeño. Una parte de lo que he sido, vivido, aprendido. Hasta que la mente sea capaz de no recordar en exceso, de desechar los recuerdos que vengan repentinamente primero de forma muy frecuente y, luego, de modo más pausado y natural. Desecharlos siempre porque, como siempre digo, los recuerdos son la peor cosa que se ha inventado. Nos atan, nos esclavizan, nos someten a dolores incurables en el alma tan fuertes como los que provocan las peores enfermedades y hay que librarse de ellos para seguir avanzando. No conozco otra terapia para combatirlos. Anular los recuerdos aunque totalmente no se puede conseguir dicho objetivo. Y, por favor, si usted es de los que cuando le vienen recuerdos a la memoria sonríe feliz, evite hacerme comentarios al respecto porque yo soy manifiestamente incapaz de conseguirlo y no tengo ganas de discutir con nadie. Tampoco me hable de tiempo que a mí, como medicamento, no me funciona. Ni me quita, ni me pone pero sí que hay días que me empeora.

Un viaje en solitario. Una soledad muy diferente de la que yo suelo hablar porque a mi me gusta la soledad, vivir a mi aire, hacer mis cosas sin dar cuentas a nadie y disfrutar de mi aun joven libertad. Pero hay otra soledad. La de no sentirse respaldado, apoyado, animado a hacer cosas. Siempre pegas, cosas mal hechas y problemas. Esa palmadita en la espalda que me falta para animarme a tomar decisiones importantes, para sentir que detrás de mi habrá alguien que responda si yo no lo puedo hacer. La soledad de no tener un aliciente por nada, la de verse solo en un momento en que se cierra un ciclo de la vida, se pone FIN a uno de los capítulos de mi vida. Y esas tres letras, FIN, no las pongo yo, me las hacen poner. Y no puedo rechistar, ni tampoco tengo derecho a ser comprendido.

La siento diciéndome que tengo que estar agradecido por lo disfrutado, que hay quien no ha podido vivir lo que yo he vivido y que las cosas materiales, todas, tienen su ciclo, su principio y su final y que atarse a ellas es cosa de necios. La encuentro ciertamente enfadada, de hecho, se la llevaban los demonios cuando a mi se me ocurría decir algo así delante de ella. Seré un necio pero ahora lo que siento es un desgarro en el alma, que se llevan algo y que yo, nuevamente, como hace casi tres años, no puedo hacer nada. Solo joderme, comulgar con la insensibilidad de la gente, dejar que pase el aguacero y superar el duelo.

Y no me hablen de recuerdos, que bastante voy a tener con los días venideros en los que haré un viaje al pasado para no volver jamás.

16 guarrindongos tienen algo que decir:

Jota,no entiendo nada¿Pasó algo?Por favor dime que que estás bién.
No entiendo nada.
Espero que sea una broma.
Un abrazo enorme

2 de febrero de 2011, 22:14  

Sé de lo que hablas, pero no quiero comentar mas de lo que tú no quieres hablar. Entiendo tu dolor.
Besossssssssssssss

2 de febrero de 2011, 22:35  

MORGANA.

Todo bien, Morgana, no hay de qué preocuparse. Solo un poco de nostalgia y un ataque de recuerdos que voy a padecer este fin de semana.
Besos.

2 de febrero de 2011, 23:20  

NEFERTITI.

Muchas gracias y perdonadme los cambios. Espero que del próximo finde no pase, ya sabes de lo que hablo.
Besos.

2 de febrero de 2011, 23:21  

Respeto tu silencio,aquí estoy para lo que quieras,te lo digo desde el corazón.
Un millón de besos.

2 de febrero de 2011, 23:58  

Toda mi fuerza para tí.
Cuídate un mundo.

3 de febrero de 2011, 0:47  

MORGANA.

Muchas gracias, eres un sol. Gracias por los ánimos, por los mensajes, por las palabras de fuerza y por todo.
Ya me cuido!
Besos.

3 de febrero de 2011, 0:55  

Jota,a veces ,un extraño puede aportarte más comprensión que cualquier persona cercana.
Para lo que quieras sabes donde encontrarme.
Pd:recuerda,lo que tu corazón dicte.
Un abrazo enorme.
Besos.

3 de febrero de 2011, 1:06  

MORGANA.

Desde luego, hay extraños que parecen más propios que los propios.
Muchas gracias, ya te cuento.
Esa ley es la que mejor funciona.
Besos y abrazos.

3 de febrero de 2011, 1:11  

De todo esto me quedo con lo que dices al final: que no haya nadie detrás que te dé una palmada, que no haya nadie detrás que diga adelante, que todo sean pegas, problemas y noes.
Cuando la persona que era todo lo contrario se va...es lógico que estés así y más cuando ves que una vez que se ha ido, todos empiezan a repartirse lo material sin ningún miramiento ni recuerdo.

3 de febrero de 2011, 6:00  

Jota, lo siento muchísimo. No será un trago agradable.
Pero sólo podrás seguir pensando que queda atrás, que es una parte de tu vida que nadie te podrá quitar, y que de aquí en adelante, tendrás seguir con ilusiones y no con recuerdos.
Piensa en ella. Cómo crees tu que le gustaría que estuvieras, y sólo de ahí sacarás lo que necesitas para no romper la crisma a algún desalmado, que casi siempre es de la familia.

Un abrazo

3 de febrero de 2011, 9:59  

La verdad es que me he quedado sin saber que decirte, me parece duro, sólo puedo mandarte un abrazo y espero que sigas viendo más lunas en el mar,,,,,,,besos

3 de febrero de 2011, 10:33  

bueno juanito, te entiendo, te entiendo perfectamente y casi te digo que estoy igual, se de lo uqe hablas, se lo que has pasado y lo que estas pasando, y se lo que es sentirse solo, sin nadie que te opoye de verdad, a tu lado, a tu hombro,
te entiendo porque yo he tenido uqe dejar cosas atras. me he sacrificado, y bueno, ya perdi lo que mas queria, a mi avalon, sin el me siento sola, el era mi compañia, mi todo, la alegria al venir a casa, y mi compañero, y ya no esta para que otros esten bien, por seguridad, y bueno, yo comiendo un hueso que no me comi la carne, y muchas cosas mas
los recuerdos me estan jodiendo la pavana últimamente, la amiga de hace unas semanas ya no esta, antes era feliz con mis cosas y mi perro, y ahora, estoy sola, como un higo chumbo,
por el interes te quiero andres, y por el dinero baila el gato, y cuando no hay que roer, las ratas abandonan el barco cuando se hunde, esto último no se si se escribe o no con h, bueno, no te puedo decir nada mas, solo que yo estoy igual, o parecido, que se nos pasará juanito, se nos pasará, y estoy hasta el higo de uqe nadie entienda las cosas, de discutir, y del egoismo, en fin, un abrazo compañero.

6 de febrero de 2011, 21:05  

Un abrazo enorme de bienvenida.
Besazo.

9 de febrero de 2011, 23:51  

Jota, que me tienes preocupada, dime cualquier cosa. Espero que un poquito mejor.
Besosssss

10 de febrero de 2011, 7:17  

Me temo que mis deseos no se van a realizar, de verdad que lo siento. Te aconsejo que trates de olvidar lo malo, lo material, recuerda lo feliz que fueron los dos allí, eso no te lo puede quitar nadie. ¡Ay Juan! si yo te contara.....pero no vale la pena, vive el presente y no pienses en lo que pudo ser y no fue, sólo sirve para envenenarte la sangre, y eso después pasa factura. Un abrazo.

11 de febrero de 2011, 1:46  

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