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Te velaría mil noches más pues aun siento la necesidad de expulsar las lágrimas que aun me quedan por llorar, de desatar la rabia que aun me queda por sacar y de maldecir la suerte -si es que se le puede llamar así- que siempre te/me/nos acompañó. Imperiosa necesidad. Lágrimas lacerantes, palabras dolorosas, rabia contenida y que nunca puedo gritar. Lágrimas de miedo con las que, plegado en nuestra barca, en la que tú ya no transitas, le pido al cielo que todas las noches y los días me lleve a ti y a lo que fuimos y te traiga a casa y confío en que la espuma blanca del mar rece por ti cada día hasta donde yo no puedo hacerlo. Lágrimas, palabras y rabia que cada vez van a más porque no me sirven para volver a verte, para traerte a mi lado, para escuchar tu entrecortada voz, para estrechar tus grandes y arrugadas manos, para besar tu frente o tus mejillas.

Si solo me he de conformar con las penumbras de la noche, con dibujarte sobre mis cerrados párpados, con traerte a mi sobre un lucero plateado durante mil y una noches, revestida de blanco celeste, liviana, sin peso, rejuvenecida, libre, con presentirte por acá y por allá cuando una ráfaga de aire se cruza en mi camino o roza ligeramente la piel de mis brazos y de mi cara y con ver mi barca enlutada y de duelo..., confieso que a veces he sido como el jinete de la ranchera de José Alfredo Jiménez -versionada por Enrique Bunbury, para los más jóvenes-, que mientras vagaba por el campo a la grupa de su caballo pedía a Dios que se lo llevara. Su pecho transido de dolor, su alma destrozada no le dejaban vivir, así se lo pedían. Porque sabía que la había perdido para siempre. Llevaba consigo una herida eterna. Portaba una nostalgia empedernida. Estaba perdido en la noche, como si estuviese en mitad del mar, sobre esta barca. Intentando remar hacia no sabe muy bien dónde y esperando a que se disipe la bruma que no le deja ver bien el horizonte y distinguir la luz de los faros.

¿Cuánto tiempo es necesario?, ¿Toda una vida?, ¿Por qué tanto dolor?, ¿Solo porque es lo que nos toca? Y trágate todo eso, digiérelo como puedas, porque el mundo no lo admite, ni lo entiende, ni te dedica tres minutos. Y, encima, ten la seguridad de que sin este tipo de pruebas no se aprende, no se avanza, no ha de continuar la vida. Te sirven de experiencia aunque, entiendo, nos resistimos a aprender de este tipo de eventos y siempre nos pilla el toro en toda su crudeza, por mucho que lo veamos venir de lejos. Y, por si fuera poco, el ciclo se repite de tanto en tanto, se ciñe sobre nosotros de nuevo, nos golpea otra vez, nos recuerda que ni a las personas podemos sentirnos o estar unidos toda la vida. Nos vacía la barca. Porque la vida está mal planteada, mal parida, no hay quien la entienda. Que para vivir haya que morir y hacerse a la idea, a fuerza de golpes, entre tanto.

Y que luchando contra esas olas de la vida, venciendo tantas tormentas, viendo la barca cada vez más triste y vacía, haya que dejarlo todo en suspenso con dos simples "Te quiero y te espero".

12 guarrindongos tienen algo que decir:

Un relato desgarrador Amigo.. la muerte siempre sera un final inaceptable y toda una vida no nos alcanzara para comprenderla , solo nos queda la tristeza del recuerdo.
Cariños Emy.

3 de marzo de 2011, 8:03  

Hay que aprender a acostumbrarse y vivir con ello, aunque sea a duras penas.Yo muchas veces cuando pienso en ella intento acordarme de otra cosa,porque si no el dolor sería insoportable ,pero la tengo presente cada día de mi vida y me visto y calzo y salgo a la calle sin ninguna gana.

Y es que me pongo malisima de pensarlo,porque yo pasé esa ultima noche con ella y ni tan siquiera me dijeron que se iba a morir, y me hablaba como hablamos tu y yo ahora y me pedía que la moviera que le dolía y que le diera agua porque tenía sed,pero no podía darle agua porque eso era malo y hasta de eso me siento culpable y piensas que ojalá le hubieras dicho más te quieros y eso que yo se lo decía a cada momento.

Y hasta me he arañado y me he jalado el pelo y he gritado yo sola a más no poder y ya no tengo ganas de asaderos ni chuletas,porque a mí me gustaba ir con ella y ver como se reía y es que le encantaba el campo más que nada en el mundo.

Y piensas,¿por qué se murió si estaba llena de vida? y es que hoy estaba aquí riéndose, entró por la tarde en Urgencias y murió al día siguiente de un infarto intestinal.

Y yo en mi vida había oido que alguien se moría de eso,pero resulta que te das cuenta de que muchos lo han hecho.
Sesenta y cuatro años y muchas ganas de vivir y mi padre y ella todo el rato escopeteados saliendo por ahí y comiendo a escondidas de nosotros.

Mi padre trabajó toda su vida doce catorce horas diarias y nunca salían y ahora que se acababa de jubilar le pasa esto¡

Y daría lo que fuera porque se me apareciese y hasta he soñado que me da besos y todos, y me da mucho coraje el despertarme y pagaria lo que fuera por volver a ver sus lindos ojos.


Pero la vida sigue y sólo espero que dondequiera que este me vea y me ayude,que un día espero encontrarme con ella y también deseo que sea lo más tarde posible,porque quisiera que mi hijo nunca pasara lo que yo he pasado,primero con mi abuela y después con mi madre.

Alma de mi vida, y espíritu que me acompaña,
en los días de nubes grises,
y laberintos que se presentan en la vida,
y lagrimas que me brotan de mis ojos,
como ríos tristes entre la nostalgia amarga
por no tenerla a mi lado

Ven a verme, viejita linda, me
conformaría con solo verte
te necesito tanto por todos los besos
y abrazos, la compañía, me haces tanta falta.

Mírame desde el cielo
y acaríciame con tus lindas manos
que cuando me siento muy triste las siento.

Madre querida ojala este mensaje te llegara al cielo
te quiero eternamente
tu hija adorada

PD;Y nosotros la unica misión que debemos tener ahora Juan es la de intentar ser felices (es lo que ellas hubieran querido) y no rendirnos ante nada

Sabes que a todo le pongo música, aunque ya yo la perdí,pero me siento así tal y cual la canta él.Un beso.
http://www.youtube.com/watch?v=wOpszPt_CuQ

3 de marzo de 2011, 11:46  

Poco te tengo que decir, son días malos que tenemos, y lo único que podemos hacer es salir a la calle, tratar de distraernos y superar el dolor. Hay muertes que aceptamos y otras nos cuesta un mundo hacernos a la idea de que no volveremos a ver a ese ser querido, pero la vida, nos guste, o no nos guste es así. Besitos.

3 de marzo de 2011, 18:06  

EMILIA.

Exacto. Y, además, para algunos aun queda la esperanza del "hasta luego", del "te espero" cuando a nosotros nos toque pasar por donde han pasado los que no están aquí con nosotros.
Quizá esa sea, si me apuras, una de las pocas razones para seguir vivo. Si no, esto sí que sería una mierda de vida, un sinsentido, una broma macabra.
Besos.

3 de marzo de 2011, 21:11  

CUÉNTAME UN CUENTO.

Y qué te voy a decir a ti que no sepas, querida mía. Precioso tu comentario, me emocionó para serte sincero.

En ese estamos, tratando de ser felices pero es que a veces resulta tan difícil!

Un beso fuerte!!

3 de marzo de 2011, 21:21  

PEPI.

Sí, son días. Especialmente cuando se acercan las fechas críticas o los eventos que nos los recuerdan muy especialmente. A veces, ni desechar los recuerdos puede uno, siempre hay algo que se lo impide a uno.

Besos.

3 de marzo de 2011, 21:22  

Mucho acíbar en este relato. Impresionante como tu sabes escribir. Pero tanto dolor no te hace bien.
Es el curso de la vida, chungo como dices tu, está mal planteada, y te llena de tristeza.
Pero rizando el rizo, a veces, es tan cabrona, que encima invierte el orden, y ahí sí que te quedas como una gilipollas.
Muchos días me pregunto ¿qué pinto yo aquí? ¿para qué? y sin embargo, hay días que se sobrellevan, y nos traen algo nuevo.
No hay explicación. Pero por eso mismo no podemos quedarnos con la pena.
Tenemos que catar de todo y seguir hasta la fecha de caducidad.
Ultimamente, cuando bromeamos con el calendario Maya, siempre digo igual ¿Un año, todavía? joer qué largo.
Pero a tí te tienen que quedar aún muchos, así que acomódate y saca lo mejor de esta vida, que lo otro ya viene solo.

No te hundas, que no sirve de nada.

Un beso

3 de marzo de 2011, 21:47  

PARKER.

Tenía ganas de patalear un rato contra la sinrazón de la vida, pues gracias a Dios el duelo lo superé, no fue fácil ni corto, pero ahora vivo tranquilo conmigo mismo y en paz, aunque es inevitable sentir que algo mío se llevó y que no soy el mismo que era antes.

Y ya cuando se invierte el orden es para volverse locos. Hablo porque esta persona también perdió un hijo y para qué te voy a contar lo que desgraciadamente conoces tan bien.

Hay que seguir adelante, superando estas pruebas, reponiéndonos y preparándonos para todo lo que nos tenga que venir. O simplemente dejándonos sorprender.
Besos.

3 de marzo de 2011, 22:31  

Cuanta tristeza. Yo te diría que llorases y expulsases toda esa rabia que hay dentro.
No sé que decir ante tanta pena.
Besosssssssss y ánimo

3 de marzo de 2011, 22:48  

Hola Jota
La vida es así y por mucho que nos empeñemos jamás encontraremos la explicación.
Toda una vida luchando, peleando, ganando y perdiendo batallas...para qué? Para después irte sin más?
Ahora no es mi mejor momento, pero hay que seguir luchando porque no hay otra, hay que patalear y dejar a un lado las tristezas porque la vida es así y en algunos momentos es bella.
No te hundas Jota, porque sé que ella siempre estará contigo.

Besos de caramelitos? Digo yo que habrá que alegrarse y endulzar la vida, no?

3 de marzo de 2011, 23:41  

NEFER.

Pena y esperanza!

Besos.

4 de marzo de 2011, 0:31  

PRINCESA.

Claro que sí, yo soy un gran defensor de la vida y de que hay que vivirla por muchas cosas malas que tenga.
La vida es un regalo individual y personal y hay que vivirlo, estar abierto a todo lo que llegue y aceptar lo que venga con serenidad.

De acuerdo, un montón de caramelos para tí también, de todos los sabores, hasta de frambuesa y piña, para que nos endulce más que nunca.

Besos.

4 de marzo de 2011, 0:34  

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