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Yo no sé si ustedes se han visto alguna vez en la que me vi yo ayer. Trataba sin suerte de dormirme. Sin suerte porque andaba desvelado, con los ojos como platos, aunque estaba cansado.

El caso es que daba vueltas en la cama y, cuantas más vueltas daba, más molesto me encontraba. Enseguida localicé el origen de la molestia. Mis brazos. Sí, mis brazos.

Me molestaban de todas las maneras y posturas. No sabía dónde meterlos. Qué sensación más fea. Es como si se tratara de dos apéndices inútiles que mi cuerpo arrastraba y que me molestaban para darme la vuelta, para acomodarme o para conciliar el sueño. Se me hacían enormes, pesados, largos. Como si se dos sacos de patatas de diez kilos cada uno se tratase. Si me colocaba boca abajo no sabía como ponerlos, si los sacaba fuera de la superficie de mi colchón sentía frío, si los ponía por encima de la cabeza se me dormían, si me ponía boca arriba no sabía dónde colocarlos e intantando dormir de lado aquello se me hacía insufrible. Qué ganas de que fueran desmontables. De que se pudieran quitar, dejar sobre el escritorio o dentro del armario y, a la mañana siguiente, volvérselos a poner para seguir usándolos.

Veremos a ver esta noche, que pinta toledana. Japón y la cosa nuclear se están encargando de ello. Explosión en el reactor dos de la central de Fukushima hace un rato y, al parecer, un escape de sustancia nuclear al exterior al haber sido afectada la vasija de contención del reactor. Aun no se sabe lo que ha ocurrido o si la vasija está efectivamente rota pero, por las caras de los japoneses que aparecen en la pantalla, nos podemos temer lo peor. La NHK, la televisión japonesa, está retransmitiendo todas las novedades en directo. Se ha pedido ayuda a EEUU. Se suceden en dicha televisión las ruedas de prensa de encorbatados japoneses, supongo altos cargos y portavoces relacionados con la gestión de esta crisis. Se enfoca a la central. La imagen es tétrica. Se pide que nadie salga de su casa y que, si lo hacen, lo hagan con la boca tapada. Como si eso fuera a evitar la radiación a los que viven allá, pienso para mis adentros. Evacuaciones. Escucho la tasa de radiación emitida que se mide en unos términos que yo no entiendo. Ni quiero entender. El triple, el séxtuple. En cualquier caso, un gran desastre.

Siento miedo. Me siento una mierda, indefenso, desprotegido, superado por el mundo, por la naturaleza, por la nube nuclear que siento que se ciñe sobre nuestras cabezas. Ahora sé lo que sentían las hormigas o mariquitas cuando nosotros, de niños, en el recreo del colegio, nos dedicábamos a recoger. Les debíamos parecer gigantes. Me siento nada ante un algo que me resulta inabarcable, incomprensible, espantoso, imparable y mucho más poderoso que yo. Japón está lejos, dicen. Pero eso no me consuela. Aquí al lado prácticamente hay varias centrales nucleares. Todas muy seguras, se encargan de decir en la televisión. Seguras hasta que dejan de serlo, como todo, mira tú.

Me siento un pelele -con futuro incierto o quizá sin futuro- en manos de no sé muy bien qué. El ser humano, ese Homo inteligente y sapiens, lo ha sido tanto que se ha preparado y diseñado a su gusto su propio final. Ha creado un mundo donde no se puede vivir. Para dar cumplimiento a la Escritura que profetizó que con nosotros no acabaría ni Dios. Que de eso ya nos encargábamos nosotros solos.

14 guarrindongos tienen algo que decir:

Pues con el sueño no tengo problemas, duermo como un bebé, lo único que me molesta es la tele que se empeño en poner tu amiga en la habitación. pero bueno en dos segundo y medio estoy desconectado.
Saludos

15 de marzo de 2011, 6:00  

la verdad es que hemos pasado una noche parecida.
Un besazo

15 de marzo de 2011, 12:54  

la verdad es que hemos pasado una noche parecida.
Un besazo

15 de marzo de 2011, 12:54  

Van dos noches ya que pasa mal no?
Creo q lo d los brazos solo es una escusa... está claro q stas intrankilo y preocupado y eso t impide relajarte y dscansar y tu cuerpo busca cualkier excusa, en eéste caso q los brazos estorban (aunq a veces un poco coñazos si q son eh! xD)

Yo sigo a un xico en twitter q vive en Tokyo y dice q alli la cosa esta igual q siempre, hay comida en los mercados, las tiendas abren con normalidad, el metro funciona... q se le está dando mas bombo q lo q d verdad es.

Que actualizan muy tarde y q lo de la central ya está controlado... :)

un bsito

15 de marzo de 2011, 13:34  

JotaEfe.. me siento igual que tu amigo.
Este desastre descomunal
DEBE Y TIENE que servir para rescatar una conciencia colectiva
adormecida. Porque llegar a este punto para despertar ? , si era un desastre anunciado !!
cariños Emy.

15 de marzo de 2011, 16:43  

Lo de los brazos sí que lo conozco. Al final, encontré una postura, hace años, medio abrazándome, no sé explicarlo bien, pero ahora sólo me duermo en esa postura, y es otro inconveniente, porque a veces no puede ser y no se pega ojo. Prueba a cruzarlos, y en fin, ya verás como lo encuentras.
Lo de sentirse una migaja de nada, pues también está en el ambiente. Vivimos en una sociedad tan desnaturalizada que crea esos efectos. Y lo peor es que no vemos la forma de cambiarlo. Tengo mis teorías, pero se alargarían mucho aquí.
Sobre todo, no te desesperes.

Un abrazo

15 de marzo de 2011, 23:05  

DAVID.

Comprendo a mi amiga, tu mujer con lo de la tele en la habitación. Una de las mejores cosas que he podido hacer aprovechando la reforma, ponerme toma de televisión en la habitación y ponerme una televisión, qué gusto¡¡¡¡

ABrazos y a seguir durmiendo como un lirón¡¡

15 de marzo de 2011, 23:25  

CAPERUCITA.

Es que también los medios de comunicación nos están acojonando, con perdón. Que no digo que no cuenten, que tienen que contar, pero que ellos montan también mucha alarma. Algo parecido a lo de las vacas locas o la gripe A...
Besos.

15 de marzo de 2011, 23:26  

NIEVES.

No sabemos a quien creer: si a los que dicen que está todo ya normal y controlado o si a los que dicen que Japón está viviendo su apocalipsis. Me da que mejor no hacerle caso a nadie...
Besos.

15 de marzo de 2011, 23:27  

EMYLIA.

Pues sí, debería despertar conciencias lo ocurrido pero no sé si lo hará o si nos olvidaremos de lo ocurrido dentro de unos meses y hasta que vuelva a ocurrir, como viene siendo costumbre.
Besos.

15 de marzo de 2011, 23:28  

PARKER.

Mientras que los usas, los brazos no estorban. Pero cuando no los usas, no sabes qué hacer con ellos. Eso también me ha pasado estando en la calle, que ya no sabía si cortármelos o si meterlos en el bolsillo, si ponérmelos a la espalda o hacerme un nudo con ellos, jajaja.

No te preocupes, ya se va pasando.
Besos.

15 de marzo de 2011, 23:30  

Lo de los brazos me suena muy conocido, ese martirio lo tengo yo todas las noches, debido al cuello, y si me preocupo peor.
Yo te entiendo porque aunque Japón esté lejos, la radiactividad se va a la atmósfera, después los vientos y las lluvias lo pueden trasladar, vete tú a saber a donde, por otro lado están los productos que comemos, yo que sé. Si al menos esta desgracia sirviera para concienciar de los peligros de las centrales nucleares, pero lo dudo. Besitos.

16 de marzo de 2011, 20:16  

Déjate de tanto pesimismo por favor, porque el mundo sigue siendo el mismo y cuando no estemos seguirá siendo la misma mierda,así que a disfrutar del día a día.Un abrazote.

19 de marzo de 2011, 19:54  

CUÉNTAME UN CUENTO.

Cuando yo no esté en el mundo, me importará un comino lo que en él pase, jajaja. Besos¡¡

19 de marzo de 2011, 21:27  

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