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Todos o casi todos sabemos de lo que hablamos cuando decimos que padecemos o que hemos padecido mal de amores. Para mí, el mar de amores es sufrir por alguien que no te hace el más mínimo caso cuando uno, sin embargo, está locamente enamorado. Tampoco he mirado el diccionario para ver si esa es la definición exacta. El caso es que dicha persona te llama la atención a partir de cierto momento, te gusta, te quita el sueño, te roba la calma y te mantiene en un estado de ánimo y emocional que es muy bonito, no digo que no, pero también un tanto desagradable al mismo tiempo. La cabeza, de repente, no sabe otra cosa más que pensar en tal persona, en imaginarse una vida con ella, en tratar de adivinar qué pasará la próxima vez que nos veamos y cómo se lo puedo decir. Un estado donde no sabes ni qué hora es, ni te importa. Y por oir, oyes hasta las trompetas del Apocalipsis. Pero no te hace caso. Se lo dices, que te gusta, que quieres algo con ella y o te dice que no, o que sí pero no o aun te hace menos caso todavía, por aquello de poner tierra de por medio.

Todo ello provoca dolor, sufrimiento. Esa persona no tiene la culpa, qué le va a hacer si no le gustas. Pero tú, por tu lado, sufres. Lo pasas mal aunque hace quince minutos fueras el más feliz del mundo o sintieras que a tu vida poco le iba a faltar ya para ser una vida perfecta si conseguías su compañía. Te ciscas en tu mala sombra y hasta te acuerdas de los genes que no te hicieron más agraciado y que sí premiaron, yo qué sé, al vecino, que es medio imbécil y que no tiene nada que ofrecer a ninguna chica aunque siempre lleve alguna a cuestas.

Viéndolo y pensándolo con la distancia que da el paso del tiempo -que es lo único que éste nos da de bueno, distancia para entender las cosas y cómo y por qué ocurrieron-, yo no renuncio a ese dolor, ni a lo que entonces sentí. Y me arrepiento de todas esas maldiciones y reacciones propias de un primerizo.

Hoy no me arrepiento de nada de lo que al respecto me ha ocurrido porque prefiero haber tenido un aroma de su cabello, una caricia de su boca, un roce de su mano, que una eternidad sin ello.

Porque el amor, la pasión y el disfrute no solo forman parte de esta vida. También los desengaños, el dolor, el no llevar la razón y el no ser correspondido son parte de esta vida y, creo, son quienes más nos enseñan esas grandes lecciones que todos, cada uno a su ritmo, debemos aprender. Sobre todo, no ser tan infantiles y saber que en esta vida se pierde más veces de las que se gana. Y si has ganado, al menos, el beso de una chica, sus caricias, el regalo de su sonrisa o el roce electrizante de su cuerpo, eso que te llevas. Razón de sobra para estar más que agradecido.

Fragmento de uno de los diálogos de City of Angels, que esa cita no es mía, como ustedes ya sabrán.

18 guarrindongos tienen algo que decir:

Buenos, son tragos que hay que pasar a lo largo de la vida, aunque a decir verdad a mí nunca me ha pasado,pero comprendo que debe ser insufrible querer a alguien y que a esa persona no le gustes.
No sabía que estabas locamente enamorado,pero todos los días se aprende algo,ajjaja
Un abrazo y espero la próxima vez no te vuelva a pasar lo mismo.

6 de marzo de 2011, 13:39  

Hola Jota
Efectivamente así es la vida, tanto te da como te quita pero lo importante es seguir y no quedarnos atrás.
Aunque sea una cita de la película Un Ángel Enamorado, no es menos verdad que la vida misma.
Cuando eso ocurre lo mejor es retener esos recuerdos que son bonitos, revivirlos cuando quieras y buscar otros brazos que te hagan sentir porque el mundo no acaba, éste sigue.

Feliz Domingo

Besos de colores

6 de marzo de 2011, 14:15  

A veces ante la perdida de un amor o ante un desengaño es bueno tomar distancia e intentar reflexionando en calma. analizar esa relacion.
Decidir y lograr comenzar una nueva vida.. aunque dificil es olvidar, tratar de no llevar esa mochila cargada de dolor y desencanto donde no debe haber cabida para ese triste pasado, ni
para quienes formaron parte de el. Es dificil continuar tratando de olvidar. LO ES !! pero con el tiempo viviremos aceptando que hay
otras realidades presentes que nos haran mas plenamente felices.
Con todo mi afecto Emy.

6 de marzo de 2011, 14:17  

CUÉNTAME UN CUENTO.

Suertuda que tú eres porque se lleva bastante mal eso de querer y no ser correspondido.
Que sepas que yo vivo enamorado, estoy eternamente enamorado, siempre enamorado. Creía que lo sabías!!
Besos.

6 de marzo de 2011, 15:01  

PRINCESA.

Pues sí, la vida y el mundo siguen y, con o sin el paso del tiempo, hay que quedarse con lo bueno de cada una de nuestras experiencias. Todas tienen una lectura positiva, ocurren por algo positivo, nos traen algo bueno.
Y eso es lo que hay que usar para seguir viviendo.
Besos de nubes rosas de azúcar, hace mil años que no veo una!!

6 de marzo de 2011, 15:03  

EMILIA.

Sí, es muy triste vivir siempre presentándoles a todo el mundo "el debe". Me debes esto o aquello o te voy a hacer pagar por esto o por aquello. Eso se lo dejo para quienes tienen mucho tiempo libre, para los que se permiten la licencia de vivir impartiendo justicia y para los infelices.
Yo no quiero vivir así.
Besos.

6 de marzo de 2011, 15:04  

Recuérda,todas las experiencias nos ayudan acrecer.
Besos y hasta siempre.

6 de marzo de 2011, 15:33  

Hola, acabo de aterrizar en tu blog :)

Para mi el mal de amor a parte de muchas de las cosas que tu mencionas es darle una importancia excesiva a todas las pequeñas cosas que esa persona puede hacer y que en otra persona ni te importaria ni muchas veces te darias cuenta.

Es acostarte y ver en la cabeza antes de dormirte mil veces un simple beso q t dio en la mejilla, es sonreir por cualquier cosa q diga, aunq no sea ni demasiado graciosa, pero no pueds evitarlo porque eres tan feliz al estar junto a el/ella.

Y cuando obtienes ese NO q tanto angustia... algo se rompe dntro d ti y algunas lagrimas rebeldes se escapan sin que tu puedas evitarlo...

Todos hemos pasado por ello, es parte de la vida, no hay mas.

Nieves, desde el otro lado de la luna.

6 de marzo de 2011, 15:49  

MORGANA.

Tienes toda la razón.

Jo, ¿hasta siempre?

Besos.

6 de marzo de 2011, 16:21  

NIEVES.

Sí, tienes razón. Magnificamos e idealizamos a la persona, nos parece imposible vivir sin ella y todo lo que hace y dice nos resulta esencial. De ahí el chasco que te llevas si te dice que no o que sí pero no y, acto seguido, ese embelesamiento desaparece para dar paso a sentimientos más bajos. Llamémosles "bajos", por no llamarle odio y etc.

Bienvenida Nieves, nos visitamos. Saludos.

6 de marzo de 2011, 16:23  

Lo se !! JotaEfe.
Vivo enamorada del amor !!
Solo cuando me bajoneo.. le busco la vuelta para rechazarlo y nada..
imposible. Y nadie y menos yo : NIEGA la belleza desde lo artistico
en el amor.
Besitoss y no te enojes conmigo Siii ?? Emy.

6 de marzo de 2011, 17:28  

Ya lo han dicho por ahí arriba, todo esto forma parte del aprendizaje de la vida. Te servirá para conocer a otras personas, en no cometer los errores que hayas podido cometer y la próxima vez será tuya.
Si no ha querido nada es que no estaba hecha para ti.

Mira ha venido Nieves que es una bloguera estupenda a la que sigo desde hace algún tiempo, te gustará.
Un abrazo y feliz semana.

6 de marzo de 2011, 18:31  

La que quiero que me quiera
no me quiere
como quiero
que me quiera..
Besosssss

7 de marzo de 2011, 22:13  

Pues claro que no tienes que arrepentirte.
Por amor siempre se puede llorar. Pero quien lo ha tenido, se puede considerar afortunado.
Y quien se ha sentido enamorado, aunque no haya sido correspondido, también es afortunado.
Hay personas que no saben de qué se habla en estos casos y opinan con la cabeza.
El amor sale del corazón y no hay quien lo controle ni quien lo pare.
Tenemos que estar dispuestos a vivir sin sabores para poder disfrutar de las sensaciones maravillosas del amor.
Es una apuesta, y casi siempre se pierde, pero mientras dura el juego, es fantástico.

Un beso

7 de marzo de 2011, 22:57  

NEFERTITI.

Nunca llueve a gusto de todos, jajaa.
Besos.

8 de marzo de 2011, 0:03  

PARKER.

Eso es, Parker, lo entendiste a la perfección. A eso me refería. Aunque haya durado poco, aunque haya sido un mero intento que no ha llevado a ninguna parte, aunque haya dolido al principio y todos esos etcéteras..., yo no me arrepiento porque me siento afortunado por lo que sentí mientras duró.
Se trata de ver el lado positivo de las cosas.
Besos.

8 de marzo de 2011, 0:05  

Qué pequeñito se quedó mi comentario¡,¡pero el dolor sigue siendo igual de grande¡,un besazo.

8 de marzo de 2011, 19:03  

CUÉNTAME UN CUENTO.

Y qué más da que los comentarios sean largos o cortos, lo importante es quien está detrás de la pantalla dedicándome a mi exclusivamente unos minutos de su vida. Y ya van muchos minutos¡¡
¿Qué es lo que te duele?
Besotes¡

8 de marzo de 2011, 19:08  

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