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Ella.

Hoy les voy a hablar de ella porque no tengo la más mínima gana de referirme al conflicto de los controladores. Solo decir que si de verdad se han puesto malos, que les den jarabe de palo y ya verían ustedes cómo se les quitaban todos los males, toda la malura como dicen en mi tierra.

Pues sí, hoy me acordé de ella. Y el caso es que cada día me acuerdo más. Fue la primera chica en que me fijé o, más bien, en la que me hicieron fijar. Ya saben, los años del Instituto. Llegó de Barcelona a mitad del curso y, desde el primer día de clase, se sentó a mi lado. Desde allí yo podía admirar ese cuerpo casi perfecto y muy voluptuoso para la edad que entonces teníamos, todo un cuerpo de mujer. Se me iba la mirada, ya estuviese ella de frente, de lado, de espaldas o del revés. Ya saben, la adolescencia.

El caso es que, desde ese primer día, nos caímos en gracia. Eso significó multitud de trabajos hechos en común. Trabajos de clase, entiendan ustedes. De los que se entregan a los profesores, no de los que se hacen en la intimidad de la habitación. Que yo por entonces no estaba a esas cosas. Nos esperábamos a la salida y a la entrada, hablábamos de lo divino y lo humano, teníamos una gran capacidad de reírnos de nosotros mismos y de todo lo que nos rodeaba y eso me fascinaba. Encontrar a alguien parecido a mí en un cuerpo de mujer tan espléndido. Pese a eso, no nos tocamos un pelo y nunca nos dijimos nada de lo que podíamos sentir aunque era más que evidente que siempre hubo "algo". No se sabía muy bien qué, si una gran amistad, si cariño de amigos, simple atracción física y sexual o sentimientos profundos, pero algo había.

Ella suspendió un curso y eso, no se vayan a creer, me costó un trauma. Ya no iba a estar tan acompañado en clase y disfrutando tanto de madrugar como en cursos anteriores. Aun así, nos seguíamos esperando y viendo cuando podíamos. Y seguíamos sin hacer nada. Vamos, que me iba a venir ahora el tío Paco con las rebajas..., más tonto y me ponen de "caso de estudio" en el Manual Práctico de la Gilipollez que se estudia en la carrera de Psicología.

Luego, al pasar yo a la Universidad, dejamos el contacto y hasta varios años después no nos encontramos por Madrid. Fue entonces cuando aprovechamos para darnos el correo electrónico y el número de teléfono porque no queríamos que volviese a pasar tanto tiempo sin saber de nosotros. Yo la vi muy cambiada y con un look muy leopardesco que en nada me gustó y unas gafas de Gina Lollobrigida que portaba la muchacha en plena noche que aquello parecía un búho. A partir de ese momento, hablábamos casi todos los días por messenger, nos fuimos poniendo al día y llegamos a quedar un día pero ella, al final, no pudo a última hora.

Así hasta que, un buen día, comenzó a afearme por messenger una entrada que yo escribí hace mil años en otro blog. Iba sobre los defectos y las costumbres de los naturales del sitio donde vivo. Yo me lo pasé pipa escribiéndolo pero ella me llamó la atención porque la buena de ella, cosa que no sabía, no era natural del lugar pero sí su familia y, por lo que se vio, eran todos muy patriotas. Pero una cosa es que te llamen la atención con respeto y educación y otra muy distinta es que, cuando le dices que lo sientes pero que no piensas borrar la entrada, te empiecen a tocar las narices por messenger, por teléfono o por tam tam. Yo no tuve más remedio que apelar a mis consejeros delegados, ya saben ustedes, los que llevo ahí colgados, y la mandé a tomar por donde amargan los pepinos literalmente. Yo por ahí, aunque se sea portadora de unas glándulas mamarias como dos plazas de toros, no paso.

El caso es que nunca jamás se supo. Porque eso es lo que hay que hacer con la gente que se pone tonta, que te pisotea o torea, que te agrede o insulta o que lo hace a tus amigos y que le gusta comer mierda pensando que están degustando un manjar de tres tenedores. Y que sigan con su tarea, que gracias a Dios nadie es imprescindible en nuestras vidas.



Pero, aun así, no sé por qué, me acuerdo de ella. Quizá porque había sentimientos y me dejó malherido. Malherido, como versó García Lorca, de amor huido. Un amor que nunca fue y que, encima, se fue para siempre.

8 guarrindongos tienen algo que decir:

Donde hubo fuego quedan.....
Llámala. Hablando se entiende la gente.
Besossssssssss

4 de diciembre de 2010, 21:08  

Separa los dos recuerdos. Quédate con el primero. Y piensa en la oportunidad que la vida te da de conocer y sentir otros amores.
Y si la llamas, verás que con el tiempo que ha pasado ya será otra persona, te volverá a sorprender, y puede ser que muy agradablemente.

Los primeros amores son para no olvidar. Casi siempre sirven para eso. Y aprendemos a partir de ahí.

Un abrazo

4 de diciembre de 2010, 21:26  

Hola Jota
La canción preciosa, pero prohibida para los corazones rotos, jajaj. Es verdad.
Pero que tontos somos chiquillo, que nos insultan y encima nos acordamos de ellos, pero queeeee pasa, que está pasandooooo. Vamos a tener que empacharnos de caramelos, piruletas, frutos secos y demás para que se nos alegre la vida y el corazón.
No sé si decirte que la llames porque según cuentas la última vez que la viste no te gustó tanto su manera de ir por la vida, no?.
Además tú solito tienes que valorar si esos insultos fueron fuertes o no y dependiendo de ello pues haz lo que tengas que hacer.
Pero si ya camina así, mejor dejarlo pasar. Pero no sé, no me gusta dar consejos porque cada cual es un mundo aparte.
Sabes? Ya no nos reímos tanto como antes, quizás los ánimos no están para eso...bueno,ya pasará y volveremos con las carcajadas.

Besos de limon, jajaj

4 de diciembre de 2010, 21:27  

NEFERTITI.

Sin duda, donde hubo algo, algo queda. Y al cabo del tiempo, termina saliendo, o recordando o lo que sea.
Pero ¿llamarla?
No sé, con todo lo que nos dijimos por messenger aquel la día, la verdad es que sería muy violento llamarnos y hablar como si no hubiese pasado nada. Yo la vi que no atendía a razones, así que no sé si atendería ahora.
Nos quedaremos con la duda, me temo, jeje.
Besos!!!

5 de diciembre de 2010, 13:27  

PARKER.

Por supuesto, hay que quedarse con lo bueno que vivimos por aquel entonces y los buenos ratos que yo pasé. El pasado pasado está y no va a volver y tampoco se puede vivir de recuerdos, ni de lo que se fue y no se pudo ser y esas cosas por el estilo.
Desapareció de mi vida y, pienso, fue así porque así tuvo que ser. No hay más vuelta de hoja. Si hubiese querido mantener el contacto, no habría ocurrido así.

No sé es un sentimiento encontrado. Por un lado, no me importaría volver a verla y ver si ha cambiado de estilismo, jaja, pero por otro no me apetece nada por lo que pueda pasar en el sentido de que nos sigamos diciendo cosas no muy bonitas. Así que mejor que se quede así y yo estoy abierto a cualquier otro amor.

Interesadas, por favor, llamad a 689..., jajaja.
Muchos besos!!

5 de diciembre de 2010, 13:32  

PRINCESA.

Me gustan a mi esas canciones, hija. Uno, que es masoca y no tiene bastante con lo que tiene encima que me mortifico escuchando canciones así, jajaja.

Pues pasa que somos buenas personas, con sentimientos, etc., y que nos acordamos de los buenos momentos pasados.

Pues, a ver, no fueron insultos agradables y, sobre todo, estaban injustificados. Porque, que yo sepa, se puede criticar todo. Y más, en clave cómica como yo hice en aquella entrada. Si tú en lugar de reírte, que es lo que haría una persona normal, te rebotas y empiezas a insultar es que tienes un problema en la cabeza. Vamos, es que no es normal. Jamás en la vida he hecho eso y mira que me han criticado cosas...

Pero, por otro lado, es de los pocos casos de los que me siento satisfecho por cómo zanjé la discusión. Porque yo tampoco me quedé atrás. Que es lo que suelo hacer: callar y que la gente suelte por la boca. Y eso tampoco es. Ella insultó y yo no me quedé atrás. De perdidos al río, que ya está bien de ser Santa Teresa del Niño Jesús, jajaja.

Por eso digo que es un recuerdo "encontrado", dulce y agrio al mismo tiempo.

Por supuesto, princesa, no lo dudes. Esto va por rachas, ya reiremos más. Aunque, chiquilla, será que yo no me he reido escribiendo estos comentarios riéndome de mí mismo, jaja.

Yo hoy te dejo otra piruleta con bolsa pica pica que ayer, madre mía, menuda conversación me sacaron los amigos, jajaja, me dejaron que me voy a meter en la ducha de agua fría a ver si me relajo, jajajaj. Besos!!!!

5 de diciembre de 2010, 13:38  

Despues de leer los anteriores comentarios, estoy deseoso de conocer a David y Fete, creo que coincidimos bastante en opiniones, en lo que se refiere a usted.
Prefiero no hacer comentarios, esperare a que aparezcan los verdderos protagonistas y hablen, ellos.
Abrazos.

Pd. Porque les tiene miedo, y Nefertiti es poco para ir a la guerra contra ellos, incluyame a mi, tambien.

7 de diciembre de 2010, 11:16  

MYLES.

Yo a usted no le tengo miedo, solo que me sorprende lo mal que me trata cuando de mi parte solo encuentra usted parabienes.
Pero, bueno, qué le vamos a hacer. Como le dije en el comentario de la entrada actual, Dios los cría y ellos se juntan, jajaja.
Saludos.

7 de diciembre de 2010, 12:51  

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