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Siento que me tengo que expresar al respecto y, de alguna manera, distinguir las críticas que me parecen admisibles y las que me parecen auténticas faltas de respeto no solo al Papa sino a todos los que les interesa lo que él dice.

Miren ustedes. Yo soy un desencantado de la religión católica, aunque no he dejado de creer porque el cuerpo me lo pide y porque mi experiencia personal así me lo sugiere. Y no necesito nada más, ni monsergas, ni sermones. Soy un católico herético, podría decirse, una persona que dejó de ir a Misa -lo que se entiende por "practicar"- hace bastante tiempo. Justamente cuando me di cuenta de que la iglesia de mi barrio estaba -y seguirá estando, supongo- llena de cabrones, gente que sale del oficio y se dedica a vomitar mierda sobre el vecino, falsos e hipócritas que gustan de tocar los cojones y juzgar al personal sin mirarse antes al espejo. O sea, comprendí que no ir a Misa me era de más provecho -desde el plano espiritual- que participar en aquella desfachatez y salir de la iglesia soltando bilis por doquier. Y, como le digo a mi madre, si esa gente está salvada por el mero hecho de ir a Misa, yo, solo por vivir intentando hacer el bien, me tengo el Cielo ganado y hasta tendré un hueco en el martirologio, o sea, en el libro de los santos.

Y me jodía mucho que gente de mi misma edad -antes muy liberados y, ahora, convertidos al movimiento ultra religioso-, me dijeran que no tengo que hacer el amor conservando a mi novia en formol e incólume hasta el día de la boda -todo sea dicho, este precepto lo estoy observando muy al dedillo contra mi voluntad-, que no se me ocurra usar preservativos -este también lo cumplo, lógicamente-, que no entregue mi cuerpo a desarreglos emocionales como follar por follar o usar el joystick del deseo con fines lejos de la concepción de bambinos y que soy un criminal por defender que el aborto se legisle -de aquí ya no me libra nadie-. Ya me gustaría a mí ver lo que hacen esta panda de hiper-oxtodoxos en su intimidad y con sus novias y novios. O sea, haga usted lo que yo diga pero no lo que yo haga.

Y allí se quedaron con sus peroratas de santos de medio pelo. La visita de S.S. el Papa me produce las mismas reacciones que las de cualquier otro Jefe de Estado. Porque eso es lo que es el Papa para todo el mundo, el Jefe del Estado Vaticano. Y, de hecho, así se le recibe, con honores de Jefe de Estado y gastándonos el dinero en su protección y seguridad. Para los católicos es, además, el representante de Jesucristo en el mundo. Y, como ocurre con cualquier otro simple Jefe del Estado, el Estado español realiza un desembolso de dinero público muy importante para agasajar al visitante y hacerle su breve estancia en España lo más cómoda y lujosa posible. Vamos, para que se lleve una buena impresión y que vuelva.

Pero con una diferencia. Las consecuencias que tiene la visita del Papa a España no son ni de lejos las mismas que si nos visita el Sr. Gadaffi, el presidente de Ruanda o la Sra. Merkel, con todos mis respetos para todos ellos no obstante. Ni mucho menos. Al Papa se le hace un seguimiento televisivo desde que entra hasta que sale del país y, sobre todo, ese seguimiento podemos verlo los españoles y los habitantes del mundo entero a través de Internet o del Canal Internacional de TVE. O sea, la visita se convierte en una ventana estupenda para presentar España ante el mundo e, imagino, para despertar el interés de futuros turistas. Y, de alguna manera, se me antoja que buena parte -si no todo- de lo que se gasta en la visita del Papa luego se recuperará en concepto de turismo. Por tanto, independientemente de asuntos morales o religiosos/espirituales, es una visita que tiene más potencial turístico que la del Emperador del Sol Naciente, con todos mis respetos también para los japoneses. Lo cual no significa que el resto de Jefes de Estado vengan a visitarnos porque no tienen nada mejor que hacer, también vendrán a firmar acuerdos y a potenciar relaciones que traerán pingües beneficios para ambos países. Pero el impacto mediático no es el mismo, me temo.

Aun así, llevo aguantando a amigos, conocidos y demás palmeros diciendo que qué mal que el Estado se gaste ese dineral. Que si qué vergüenza, que si Ratzinger Z, que si los que aclaman al Papa por las calles parecen fumados y demás. Esto es lo inadmisible. Lo que no entiendo es por qué no reaccionan igual cuando nos visita cualquier otro pez gordo, que hasta le abrimos el Palacio de El Pardo para viva allí mientras dure su visita. Supongo que habría que optar, de acuerdo con tanta gente descontenta, por cerrar las fronteras y que aquí no entre nadie para ver si así en lugar de gastar el dinero público en trajes, comisiones, clubes de alterne y facturas de teléfonos móviles de alcaldes y concejales, nos lo gastamos en fines verdaderamente públicos. Claro. Distinto sería que nos visitase el Papa -si lo hubiera- de la religión islámica, a ver quién se atrevía a soplarle en la oreja. También es verdad, pero así es la peculiar idiosincrasia española.

Sin embargo, entiendo y comparto -como buen hereje que soy- las críticas que se le hacen porque, además de venir a peregrinar a Santiago de Compostela y a consagrar el templo de la Sagrada Familia de Barcelona, el Papa viene tocando las narices. Bien es verdad que ello forma parte de su trabajo pero, si yo fuera él, estaría más preocupado por atraer gente al seno de la Iglesia Católica que por espantarla aludiendo a la II República y al anticlericalismo de entonces -que no creo que sea el caso de la España actual, pues yo no he visto aun ninguna iglesia ardiendo-, encubriendo casos de pederastia o no combatiéndolos con la fuerza que se merecen, recuperando viejas costumbres de la Liturgia o incluso el latín -no hay quien se entere-, amatemizando a homosexuales, diciendo cómo tenemos que legislar y todo lo que ustedes conocen perfectamente. Si yo fuera él, vendría a visitar países como parte de mi trabajo pastoral con otra actitud, abriendo la iglesia a todos, haciéndola participativa y no alejada de lo que Jesucristo dijo que quería que fuese. No creo, poniéndome en la piel de Jesucristo, que Él ande muy contento con la iglesia actual que tiene, soberbia, terrenal, excluyente y alejada del mensaje evangélico auténtico. Esto es lo admisible.

Y esta es, para mí, la diferencia entre lo admisible y lo inadmisible.

Imagen: http://www.laverdad.es/murcia/multimedia/fotos/ultimos/66111-benedicto-consagra-sagrada-familia-0.html

6 guarrindongos tienen algo que decir:

Gracias, gracias, gracias.
De verdad, de corazón.
Por fin alguien opina igual que yo. Que ya me veía yo rarita de solemnidad.
No me gusta este Papa de ahora. Pero eso no tiene que ver con lo que representa. Lo veo como tu. Jefe de un estado importante en el mundo.
Su mensaje, pues como que está muy por encima del bien y del mal. Que no ayuda a muchos y fastidias a muchos más.
Pero está aquí, y hay muchos ojitos pendientes de los sitios por donde el pasa. Pues venga, flores, luces, y lo que sea, pero que esté decente. Que en cualquier casa se pasa la mopa cuando hay visita, joer.

Y los temas religiosos, pues me pasa un poco igual.
Mi madre decía que los que van tanto a misa a rezar y confesar es porque tienen que pedir perdón por todas las maldades de cada día.
También te cuento, que a veces, me dan envidia. Me gustaría poder agarrarme a algo que me consolase. No me importaría rezar padrenuestros y rosarios a tutiplén si eso me hiciera sentir mejor, pero desgraciadamente, no es así.
Y las relaciones sexuales, para mí mueven el mundo. ¿exageración?, no, no lo creo. Que no me pongan caritas, que no me las creo.
Es algo básico, fundamental y tan importante como comer o respirar. Otra cosa es que se pasen tiempos de "crisis" y carestías. Al fin y al cabo, tampoco comemos jamón ibérico o marisco cada día, pero eso no hace que nos deje de gustar.

En fin, que me gustaría haberlo escrito yo, pero sabes que soy mucho más simple.
Bien, amigo, muy bien.

Un beso.

7 de noviembre de 2010, 20:57  

PARKER.

Pues mira qué bien! Me alegro de que estés de acuerdo pues, en el fondo, creo que he escrito cosas bastante comedidas y sensatas.

Es un Jefe de Estado que, además, lidera la religión más fuerte del mundo. Es decir, está en su trabajo opinar sobre cuestiones de moralidad, religión, costumbres, etc., otra cosa es que lo haga tocando mucho las narices pues, como bien sabemos, hay muchas formas de decir las cosas. Y creo que se pasó siete pueblos y una gasolinera con lo de la II República.

Tiene un poder mediático que ningún otro lider tiene. Se asemeja a grandes cantantes, que son seguidos de concierto en concierto por todo el mundo. El Papa igual, nada más que se le sigue de misa en misa. Sin embargo, Merkel no viene con 250.000 forofos detrás; no tiene la misma repercusión su visita aunque tenemos que gastarnos también del dinero de todos para recibirla y agasajarla.

Totalmente de acuerdo con lo de las relaciones sexuales. Yo también creo que mueven el mundo. El sexo está presente en nuestras vidas desde que que amanece hasta que anochece por anécdotas de amigos, porque aparece en Televisión o en cualquier otro medio y porque somos animales y necesitamos desahogarnos de vez en cuando, algunos con más frecuencia que otros, todo sea dicho, jajaja. POr eso no entiendo esas conductas contra natura y, las peores, las que aun haciéndolo lo niegan y dicen a los demás que no lo hagamos.

Así que yo no te pongo carita rara al respecto, solo te doy la razón y te prometo que escribiré alguna próxima entrada al respecto.

Un besote fuerte!!

7 de noviembre de 2010, 21:29  

Calma y tranquilidad que aquí vengo yo a poner paz y orden, jajaj.
Yo como la más original del mundo mundial, no he visto nada del Papa, pues es algo que me resbala.
Sé que venía, sé que también va a peregrinar a Santiago, pero nada más.
Este Papa no me gusta, primero por su pasado y segundo porque creo que ha cogido el poder (al fin y al cabo es un poder) y se ha echado a dormir. No hace nada por la Iglesia, ni atrae a los fieles.
Es un figurita, pero que figuritas de esos los hay por todas partes y sin ir más lejos en España tenemos varios de ellos. Figuritas que tenemos que pagarle hasta el agua que beben.
Respecto a la sexualidad, joder que cada cual se las apañe como pueda, que nadie se meta en la vida de los demás. Que hay lesbianas y gays pues mejor que mejor, que vivan su sexualida como les venga en ganas.
Además digo yo...cuando voy de vacaciones a cualquier sitio acaso me pagan el viaje, noooooooooo hijo noooooooo me lo pago yo de mi bolsillo, pues ea a tomar viento. Por qué tenemos que pagar nosotros los viajes de toditos to los jefe de estados, ya sea de la iglesia o del país que sea. Y después están los parados y la gente que no tiene ni para pagar los recibos. Venga hombre!!! Venga!!!

Ufff Jota no te me alteres que se te sube la tensión y después no puedo yo cuidarte.

Besitos de caramelos???

7 de noviembre de 2010, 21:53  

PRINCESA.

La Iglesia necesita a alguien joven, que traiga aire fresco y no un viejete que apenas tiene fuerzas para moverse.
Pues sí, ya podrían ellos pagarse el viaje pero yo, al menos, preferiría pagarle el viaje a estos señores que estar pagándole las facturas del móvil y las juergas en el puticlub al alcalde de mi pueblo.
Te encuentro alterada, empiezas con fuerza la semana, jajaja, lleva cuidado.
Te cojo unos cuantos caramelos para aplacar mis horas amargas... Besos piruleteros!!

7 de noviembre de 2010, 22:54  

Todo lo que el Papa hace o dice se analiza con lupa y se critica hasta la saciedad, creo que más que a ningún otro líder.
También es verdad que es líder de más de mil millones de personas y todo lo que diga tiene que ser dicho, por su parte, sabiendo lo que se dice. Imagino que como a cualquier otro líder le escribirán los discursos aunque no es excusa para que no sepa lo que está diciendo.

Llevas razón en que a otros líderes se les abre hasta El Pardo para que se alojen y eso sí que corre a nuestra costa y no pasa nada. También te digo que prefiero la visita del Papa a que me visite Gadaffi, Castro, Chávez o el de Irán que no sé cómo se escribe.

Que la iglesia se ha quedado antigua.... pero si es que el mensaje es el mismo que el de hace dos mil años, nunca cambiará su forma de pensar, nunca nos dirán que usemos preservativos y nunca nos dirán que la próxima mujer será Papa o que están a favor del aborto.

Es tan simple como el que quiera seguirle que le siga y el que no pues que no le haga caso.
Yo nací en España que es un país católico por lo tanto por nacimiento y por mi familia soy católico, si hubiera nacido en Tíbet seguiría al Dalai Lama.

No es una cosa que me preocupe en demasía, soy creyente, no voy a misa y por eso no me considero ni mejor ni peor que el que va todos los domingos. Los respeto igual que quiero que me respeten a mí.

Perdona por el rollo pero es un poco de lo que pienso de todo esto. Un saludo.

8 de noviembre de 2010, 19:09  

DAVID.

No hay nada que perdonar, cada uno se expresa como quiere y todo lo largo que desea.

Escuché esta mañana la radio sobre la borrachera post-papal, jejej, y creo que sus alusiones a la II República no fueron muy acertadas, ni muy meditadas. No sé si escribirá él el discurso o se lo escribirán pero, como líder de tantos millones de personas, debería ser más comedido. Eso lo reconozco. Por no hablar de abrir más la iglesia, hacerla más participativa, condenar menos y acoger más. Si es que se quiere atraer a la gente joven a la iglesia y no espantarla, que es lo que ocurre ahora.
Que vaya colección de vejestorios salen de las iglesias de misa hoy en día, jejeje, da para pensar.
Un abrazo.

8 de noviembre de 2010, 20:40  

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