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Ya lo creo. El sexo -homosexual, heterosexual, con amor o sin él- mueve el mundo. No conozco tema que esté más presente en nuestras vidas que el sexo no tanto porque nosotros seamos los protagonistas del acto con mayor o menor frecuencia, que también, sino porque el sexo está por todas partes.

Es un tema recurrente. Aparece en televisión a todas horas, se alude a él constantemente en las conversaciones más triviales con amigos -me temo que de esto nadie se libra-.
Todos hemos visto cómo las marquesinas de los autobuses se decoran a veces con pósters de sugerentes féminas u hombres publicitando ropa interior y enseñando todo lo que se puede y haciendo que la mente del espectador imagine. Todos leemos revistas, visitamos páginas de Internet, etc., en las que lo mismo nos aparece alguien en pelotas que un anuncio sobre gayumbos o presentando una colonia nueva con un montón de tíos enseñando el culo. Por no hablar de anuncios sobre disfunción eréctil, eyaculación precoz o alargadores de penes para los pobres que padezcan semejante problema.

Están a la orden del día los romances de viejunos adinerados con supermodelos despampanantes, los desnudos de éstas en diferentes revistas y los más diversos escándalos de cuernos o prostitución que se difunden a través de los programas del colorín. Prostitución que inunda nuestras calles, por otro lado. Y si no, cojan el coche y cuenten a cuántas ven. Hasta a Kosovo llega el asunto.

Y es que ya ni se puede ir a comprar un libro o ropa o darse un paseo por El Retiro tranquilito. Que no hace mucho me enteré de que los aseos de librerías, centros comerciales, etc., son al parecer puntos de citas y para encuentros sexuales de toda índole. Y no se metan ustedes por la parte más sombría -de mayor vegetación- de El Retiro porque por ahí se ve de todo. Lo mismo se sientan a descansar o leer el periódico y comienzan a oír ruiditos de gustirrinín procedentes del seto que hay inmediatamente detrás o, incluso, empiezan a recibir propuestas deshonestas. Increíble.
Y a cuántos sinvergüenzas conocemos que se dedican a contarnos sus experiencias de cama cual triunfos de caza que se exhiben en el recibidor de casa. O sea, no son de esos que tienen como lema "que tu testículo izquierdo no se entere de lo que hace el derecho". Son los fariseos del sexo.

Miles de canciones son las que versan sobre el asunto o las que lloran porque éste ya no se puede poner en práctica -la maldita soledad o el vivir esperando un amor puro y limpio, puto romanticismo, y no querer darse al vivir que son dos días bien por ser introvertido, bien por no tener ganas de quebraderos de cabeza-. Que los quebraderos de cabeza causados por el amor, por los sentimientos o por el sexo son los peores, se pasa muy mal y no sé cómo la gente tiene tantas ganas de padecer a cambio de cinco minutos de placer de Pascuas a Ramos. Pero bueno, allá cada cual.

O nosotros mismos somos quienes traemos el sexo a colación cuando no podemos reprimir nuestros instintos porque alguien nos atrae, qué le vamos a hacer, somos animales. Algunos más animales que otros, pero animales a fin de cuentas. Y, entonces, escribimos entradas en el blog, estamos más susceptibles y los más valientes se lanzan a confesar sus cuitas a la persona afectada. Y lo mismo, según me contaba el domingo pasado un amigo, acaban el día festejándolo por medio del intercambio de fluidos. Que la ocasión la pintan calva y el tiempo es oro.

Sexo gratis, sexo sin compromiso, amigos que se enrollan y que consiguen que los enrollamientos sean más frecuentes -qué bonito que dos amigos que se quieren y llevan tantos años de amistad, den un paso más y se demuestren más y más amor- o que, por causa precisamente de enrollarse, manden a la mierda la amistad que les une y acaben como el Rosario de la Aurora. Que el sexo es muy malo, aunque todos lo añoremos cual pedrea del Sorteo de Lotería de Navidad. Gente desconocida que se lía una noche y se piden los números de teléfono para incluirlos en la lista de "follamigos". Que yo no sé cómo a alguien le puede gustar que otra persona le considere su follamigo/a y le utilice como tal, yo es que me subiría por las paredes. Hoy en día parece obligatorio perder la virginidad antes de los 16 años y, siguiendo tal precepto, imagino, se hará de cualquier manera y sacrificando lo bien hecho en favor de lo malo, rápido y pronto. Una pena, con lo bonito que puede llegar a ser sin prisas, con experiencia, de forma altruísta, recreándonos de cada poro de nuestra piel... Mmmm, ¿por dónde iba? Ah sí, les quería decir que yo soy yo y los demás suelen comportarse de forma diametralmente opuesta. Nada nuevo bajo el sol. Por tanto, no hay nada de qué preocuparse.

Y es que ahora la cosa empieza justo al revés de cómo se hacía hace tres décadas. Que parece que ha pasado un siglo, pero no, solo han sido tres décadas. Antes, ustedes saben, había que cortejar, jugar al juego de la atracción, ir llamando poco a poco la atención de la persona que te gustaba, conseguir que se fuera fijando en ti, verse cada vez más a menudo, vivir pensando el uno en el otro y, cuando se considerara oportuno, declararse. Qué bonito. Ahora es al revés, como digo. Ahora se sigue la política de los hechos consumados, nunca mejor dicho. Primero te enrollas sin conocerte de nada y, a partir de ahí, empiezas a conocer a la otra persona. A todo esto, te sigues enrollando. Que lo uno no quita lo otro. Y, pasado el tiempo -sin dejar de enrollarse, claro-, se ve si somos compatibles o no y si, por tanto, podernos convertirnos en pareja formal. Si no, pues mira, eso que te llevas para el cuerpo. Y si sí, pues ea, a esperar a que se rompa el amor de tanto usarlo, que eso de vivir toda la vida con una misma persona y, encima, aguantando momentos malos y momentos peores, va en contra de nuestra libertad.

11 guarrindongos tienen algo que decir:

Pues totalmente de acuerdo, el sexo lo es todo. Si funcionas bien en la cama, los problemas con la parienta son menos problemas o al menos se solucionan antes.
Si discutes lo arreglas con un polvo.

En el curro, no te digo nada. En el mío, no es que lo practiquemos pero hablar.... pues casi todo el día, no hay conversación que no salga algo referente a la copulación.

En fin que todo gira en torno al sexo.

11 de noviembre de 2010, 17:46  

DAVID.

Sí, siempre se habla de lo mismo. En el trabajo, con amigos, etc., en todas partes. Parece que somos insaciables, que estamos insatisfechos o que andamos más salidos que el pico de una mesa, jajaja.
Si sirve para arreglar problemas con la parienta, pues tanto mejor, que sus cosas buenas también tiene!!
Abrazos.

11 de noviembre de 2010, 20:16  

Pues no creia yo que llegara a decir esto, que siempre pensaba que habia otras cosas...pero con una buena base de sexo..como que todo funciona mejor..estoy con david..

Buen post jota

un saludete

11 de noviembre de 2010, 22:35  

SYLVIA.

Pues supongo que sí, que si el sexo es bueno y frecuente, o sea calidad y cantidad, la vida fluye mucho mejor, jajaj, qué filosófico suena esto. Quizá por eso yo me sienta ahora estancado, porque me falta un buen meneo, jajaja.
Saludos.

11 de noviembre de 2010, 22:40  

Jajaja Jota...esto era lo que necesitaba yo, un poco de humor para levantar cabeza (no seas mal pensado, jajaj). Con que te vas por las ramas y comienzas a olvidar lo que ibas a decir, ehhh!!!, jajaaj Ummmm por dónde iba?, jajaj.
Pues eso, que si que el sexo es el motor del mundo, que parece que si no hay sexo pues como que la persona es tontita...pero dónde hemos dejado los sentimientos?
Eres romántico?
Ni lo veo bien, ni mal... son otros tiempos, otras formas de pensar que no sé si son mejores o peores.
Le decía el otro día a una chica joven: tú date a respetar y me contestaba, si, si claro. Al poco me la encuentro y me dice que está empezando a tontear con el chico en cuestión y va y me comenta: el otro día no pudimos dormir juntos porque estaba en casa su hermana...Comorrrrrrrrr, que te estás dando a respetar?????? No me cuentes historias, pero tampoco me comas el tarro. Que lo veo bien, pero por otro lado ya desde los 14 años están jartito de toito to y cuando pasan los años como que ya nada les ilusiona....si o qué?

Besos y caramelitos de regaliz

12 de noviembre de 2010, 0:00  

Pues que mú bien contao chaval.

Clarito clarito. Me encanta.

Pero los años me han hecho ver algo que siempre decían que no.
Se suponía que las mujeres no hablaban de esas cosas. Podían hacerse una confidencia pero poco más, y sí, sí. Se hable de lo que se hable, siempre hay alguna referencia y no siempre subliminal, de lo mismo. Y nada de mogigaterías. Se dice en algo la opinión sobre muchas cosas y sobre muchos hombres que se ven cerca.
Y en el trabajo, bueno, llevo tiempo conociendo gente que se incorpora y luego se tiene que ir, en fin, un año, dos. Pues es increíble al incorporarse, siempre, la educación, los buenos modales, pero al poco tiempo, las bromas y los comentarios más increíbles, siempre en torno a lo mismo.
Dos perlas de esta mañana sin ir muy atrás.
¿tomamos un café?
no, gracias, yo ya vengo desayunada de casa.
¿en qué sentido?
en los dos guapa, en los dos
...

¿cual es la diferencia entre un taburete y un pene?
... ni idea
pues ten cuidado donde te sientas.

Qué te parece? Así cada día.

En los dos casos mujeres.
Hace años, eso sería impensable. Pero lo único que se pone de manifiesto ahora, es que podemos decir abiertamente lo que ya antes pensábamos pero que callábamos por no parecer... bah, ya no tiene importancia.

Me gustan estos tiempos, sin tapujos, sin engaños. Y que cada uno libremente elija lo que prefiere y con quien. Bueno si puede conseguir a quien quiere que esa es otra historia.

Un beso.

12 de noviembre de 2010, 0:11  

PRINCESA.

jajaja, ya ves, es que enseguida me enciendo y desvarío, jajaja.

Yo creo que hoy en día si no se pierde la virginidad a los 14 ó 15 es como que eres un proscrito, todo el mundo hablando de sus aventuras y tú sin nada que contar. Claro, la situación te presiona para que lo hagas y, como digo, sacrifiquen la calidad por lo malo y rápido. QUe no creo que los polvos que se echen con 15 años sean muy buenos...

Pues sí, soy un romántico empedernido y, creo, nadie lo comprende. Es una cosa que ya no se lleva. Por ejemplo, a nadie le gusta que le envíes una canción para dar a conocer tus sentimientos. Eso me pasó una vez y me quedé de piedra. Está pasado de rosca.

Ahora es el aquí te pillo, aquí te mato. Nos acostumbramos a eso y ya no exigimos nada más. Y el que nos da un poco más parece un bicho procedente de otro planeta, jajaja. Enseguida se enrollan los unos con los otros, se acuestan, duermen juntos y, claro, como dices, cuando quieren llegar a los 18 años ya están hartos de todo y no hay ilusión por ningún lado. Una pena.

Muchos besos, te cojo los caramelitos!!! Te dejo unos de esos de toffe (se llamaban así?), mis favoritos, de esos que se pegaban a los dientes, jajaja, qué ricos estaban y ya no los veo por ninguna parte!!!

12 de noviembre de 2010, 0:12  

PARKER.

Es verdad, no solo pasa con los hombres, también las mujeres se apuntan a las conversaciones filosóficas sobre el sexo, jajaja. Yo soy el primero que me lo paso bomba con esas referencias y bromas, jajaja, lo de la diferencia entre el pene y el taburete me gustó, jaja.

Y qué bien, como dices, que podemos ahora hablar con quien sea de lo que sea y, encima, pasarlo bien.

Y sobre lo otro, lo de hacer lo que se quiera y con quien se quiera, pues lo que tú dices. Que cada uno elija lo que quiere y con quién quiere, que disfrute mucho o que se atenga a las consecuencias, jejeje.
Besos!!

12 de noviembre de 2010, 0:17  

Este comentario ha sido eliminado por el autor.

12 de noviembre de 2010, 0:17  

Jota supongo que lo sabes. Una pareja que discute a todas horas pero que sexualmente está bien, nunca se separará.
Y por el contrario, una pareja maravillosa, digna de envidia, como no vaya bien, un buen día acaban cada por un lado por "incompatibilidad de caracteres".
Si tienes confianza con ellos, hombres o mujeres, y te cuentan sus cuitas, pregunta abiertamente si en la cama están bien. Y te llevarás sorpresas increíbles.
Realmente el sexo dirige todas nuestras acciones. Por exceso, por defecto, por ausencia, por lo que sea. Siempre.
Y que no me cuenten milongas, que no me las creo. Porque además es tan difícil de demostrar.
Pero te aseguro que no me ha roto las estadísticas nadie.

Un beso.

12 de noviembre de 2010, 22:20  

Hoy me detuve en mi viaje, a leer tu post, volvere, te invito a mi blog, La Caravana de Myles.
Saludos.

13 de noviembre de 2010, 20:10  

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